{"id":264,"date":"2020-06-23T19:22:01","date_gmt":"2020-06-23T19:22:01","guid":{"rendered":"https:\/\/web.sanchez-herrero.es\/?page_id=264"},"modified":"2020-06-23T19:30:24","modified_gmt":"2020-06-23T19:30:24","slug":"neuropatias-1903","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/index.php\/neuropatias-1903\/","title":{"rendered":"Neuropatias 1903"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>XIV CONGRESO INTERNACIONAL DE MEDICINA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>MADRID, ABRIL 1903<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>SECCI\u00d3N NEUROPAT\u00cdAS, ENFERMEDADES MENTALES Y ANTROPOLOG\u00cdA CRIMINAL<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"684\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/web.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-684x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-266\" srcset=\"https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-684x1024.jpg 684w, https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-200x300.jpg 200w, https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-768x1150.jpg 768w, https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-1026x1536.jpg 1026w, https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-1367x2048.jpg 1367w, https:\/\/www.sanchez-herrero.es\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/Portada-seccio\u0301n-Naturapati\u0301as-1-scaled.jpg 1709w\" sizes=\"auto, (max-width: 684px) 100vw, 684px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">COMIT\u00c9 ORGANIZADOR DE LA SECCI\u00d3N<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Presidente &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;Sr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Esquerdo Zaragoza.<\/p>\n\n\n\n<p>Vicepresidentes &#8230;&#8230;&#8230;Sr.. Simarro y Lacabra, Rafael Salillas y Ponzano, Jaime Vera y L\u00f3pez.<\/p>\n\n\n\n<p>Secretario &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..Sr. Abd\u00f3n Sanchez Herrero.<\/p>\n\n\n\n<p>Subsecretarios&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;Jer\u00f3nimo o Galiana y Soriano, Ram\u00f3n Ezquerra y Baig, Enrique Navarro Ortiz.<\/p>\n\n\n\n<p>Miembros &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. Adriano Alonso Mart\u00ednez, Emilio Loza Collado, Serafin Buisen y Tomati, Toras Maestre y Perez, Federico Oloriz y Aguilera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">SESI\u00d3N DEL 24 DE ABRIL<\/p>\n\n\n\n<p>La Secci\u00f3n de Neuropat\u00edas, Pacientes Mentales y Antropolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n criminal comenz\u00f3 el viernes 24 de abril a las nueve en punto de la ma\u00f1ana.- Despu\u00e9s de un discurso (ver p\u00e1gina 2a), en el que el Presidente,<\/p>\n\n\n\n<p>El Sr. JOSE MARIA ESQUERDO Y ZARAGOZA salud\u00f3 a los delegados. En nombre de sus colegas, el nombramiento de los presidentes. de honor y secretarios adjuntos. Fueron nombrados Presidentes de Honor:<\/p>\n\n\n\n<p>Los doctores ACCHIOTE (Constantinopla), ALEXANDER Londres, BELL (Nueva York), BENEDICT (Wien), BERNHEIM (Nancy),BIANCHI (Napoli), BRISSAUD (Par\u00eds), CASTELLINI (Napoli), FERRIER (Londres), FRANKL (Wien), HOPPE (Cincinnati), JOFFROY (Paris), LANGBERG (Bergen), LOMBROSO (Torino), MACDONALD (Nueva York), MARINESCO (Bucarest), DE MATTOS (Oporto), MIERZEJEWSKY (St.Petersbourg), RAYMOND (Par\u00eds), REGIS (Burdeos), SCHULLER (Wien), SOLLIER (Par\u00eds), SOUKHANOFF (Mosc\u00fa), VAN DEVENTER Meerenburg) y VEYGA (Buenos Aires).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">SESI\u00d3N DEL 25 DE ABRIL<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">ETIOLOG\u00cdA Y TERAPIA PS\u00cdQUICA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>Ponencia del Dr. Abd\u00f3n S\u00e1nchez Herrero<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>I<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Par\u00e9ceme innecesario decir que los agentes de la etiolog\u00eda ps\u00edquica son las emociones, como los agentes de la etiolog\u00eda infecciosa son los microbios, como los de la parasitaria son los par\u00e1sitos, como los de las intoxicaciones son los venenos y como los de los traumatismos son las acciones f\u00edsicas directas o por contragolpe.<\/p>\n\n\n\n<p>Solamente que de los microbios pat\u00f3genos, de los par\u00e1sitos pat\u00f3genos, de los venenos y de los agentes traum\u00e1ticos, tenemos un concepto definitivo; mientras que el concepto <em>spenceriano<\/em> de la emoci\u00f3n, consider\u00e1ndola como un estado de conciencia semejante al de la sensaci\u00f3n del cual se diferencia mas por su origen que por su mecanismo y proceso, es un concepto provisional todav\u00eda necesario. Porque si la ciencia actual afirma, y afirma bien, \u201cque la vida normal y patol\u00f3gica esta siempre subordinada a condiciones del orden puramente f\u00edsico\u201d (C. Bernard ), de este condicionalismo no puede substraerse la emoci\u00f3n, ni la misma raz\u00f3n humana, fen\u00f3menos vitales al cabo, aunque tal condicionalismo nos sea en parte, y aunque nos fuera del todo, desconocido. El error de la ciencia actual, es creerse en posesi\u00f3n de las leyes fundamentales de la F\u00edsica, trazando l\u00edneas de separaci\u00f3n entre la F\u00edsica y la Metaf\u00edsica, cuando esta ultima no es ni puede ser otra cosa que la F\u00edsica ignorada.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es por esta ignorancia por la que tenemos que calificar todav\u00eda la emoci\u00f3n de estado de conciencia, penoso o placentero, suscitado, no directamente por los agentes f\u00edsicos, como la sensaci\u00f3n, sino suscitado por la significaci\u00f3n afectiva o trascendente de sucesos o acontecimientos relacionados con el sujeto consciente, en cuya significaci\u00f3n intervienen sus creencias, supersticiones y hasta errores de juicio de los m\u00e1s groseros. En una palabra: tenemos que calificar la emoci\u00f3n fundados casi exclusivamente en un subjetivismo ajeno a los m\u00e9todos de indagaci\u00f3n y de comprobaci\u00f3n cient\u00edficas, y limitarnos en buena y legitima ciencia a averiguar los mecanismos de su g\u00e9nesis, su contenido anat\u00f3mico-inicial, sus consecuencias anatomo-fisiol\u00f4gicas, y los medios y procedimientos mas eficaces de corregir estas \u00faltimas, bien suprimiendo su causa, bien atac\u00e1ndolas directamente, bien desplegando las dos acciones al mismo tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi objeto en la presente comunicaci\u00f3n, es demostrar la extensi\u00f3n enorme que tienen en la cl\u00ednica las acciones pat\u00f3genas de las emociones, y la que deben tener las acciones terap\u00e9uticas antiemocionales de la sugesti\u00f3n, haciendo una relaci\u00f3n sumaria de mis trabajos sobre las apuntadas cuestiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de empezar estas demostraciones, me parece indispensable dejar bien establecida la categor\u00eda de la emoci\u00f3n como causa morbosa; es decir, discernir si las emociones pat\u00f3genas son meros agentes causales o son ya enfermedades primarias determinadas por los motivos emocionantes, en cuyo caso las enfermedades de origen emocional, vendr\u00edan a ser siempre enfermedades secundarias y a un terciarias. Por de pronto, as\u00ed como en las infecciones y en los parasitismos, sin poderse afirmar la existencia de la inmunidad natural absoluta, es evidente la relativa en unos sujetos y la predisposici\u00f3n en otros, y como en las intoxicaciones y en los traumatismos, a pesar de la universalidad de sus acciones, han de reconocerse muchos grados de resistencia individual, en la etiolog\u00eda emocional, con ser inaceptable la completa impasibilidad o el completo estoicismo, es de observaci\u00f3n vulgar la parte que toma en la patogenia subsiguiente, una predisposici\u00f3n especial que, por serlo, tiene su nombre propio: la emotividad, la cual se adjetiva en los sujetos que la tienen muy acentuada y se les califica de emotivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo considero la emotividad, lo mismo que las otras predisposiciones, como verdadera enfermedad previa; pero como en resumidas cuentas, todos los individuos humanos somos mas o menos emocionables, la emotividad sera un elemento concurrente a determinar la intensidad de acci\u00f3n pat\u00f3gena de la emoci\u00f3n, mas no sera un elemento causal indispensable. De otra parte, ninguna causa morbosa lo es por si, sino que todas, sin excepci\u00f3n, lo son por cuanto act\u00faan y producen enfermedad; y esta ley etiol\u00f3gica comprende a las emociones como a todas las dem\u00e1s causas morbosas. Sobreviene el motivo emocionante o sobreviene el microbio, y el sujeto que los recibe resiste o no resiste a sus intentos de acci\u00f3n pat\u00f3gena: \u00bfresiste eficazmente? pues ni hay enfermedad ni hay causa morbosa que valga: \u00bfno resiste bastante? pues se generan la emoci\u00f3n pat\u00f3gena, o la toxina pat\u00f3gena, o la acci\u00f3n irritativa local, y se constituyen la enfermedad emocional, o la infecci\u00f3n general, o el da\u00f1o local con todas sus consecuencias. En uno y otro caso, ni el motivo emocionante ni el microbio son causa de nada; las verdaderas causas son la emoci\u00f3n, la toxina, o la acci\u00f3n irritativa. Claro que estas causas son a su vez efectos de los motivos emocionantes y de los microbios, en conflicto con el organismo; pero motivos emocionantes y microbios nos rodean y nos penetran de continuo y no nos producen siempre enfermedades, luego lo esencial etiol\u00f3gico es la emoci\u00f3n o la toxina, no tampoco por si, sino por cuanto act\u00faan patog\u00e9nicamente. Como que hay emociones y microbios curativos y preservativos de enfermedad que por ello han de reputarse elementos de salud. La emoci\u00f3n pat\u00f3gena, como la toxina microbiana no son enfermedades; son causas morbosas y las enfermedades que ocasionan, son en realidad enfermedades primarias, aunque su intensidad dependa del grado de predisposici\u00f3n del sujeto invadido, y aunque sean indicaciones terap\u00e9uticas la separaci\u00f3n de motivos emocionantes, la microbicida, y la t\u00f3xica, que sin embargo no curar\u00e1n con sus indicados, mientras las antiemocionales y las antitox\u00ednicas no logren, con los suyos, abolir las acciones causales respectivas, porque los motivos de emoci\u00f3n y los microbios son pr\u00e1cticamente inagotables.<\/p>\n\n\n\n<p>Abordando ya el asunto de la etiolog\u00eda emocional, se impone desde luego el reconocimiento de dos clases de emociones con efectos org\u00e1nicos total o casi totalmente opuestos; clases que no coinciden, como pudiera suponerse, con las acciones agradables o penosas sobre el sujeto. Algunas de las penosas, como la ira y la c\u00f3lera, producen los efectos org\u00e1nicos de las agradables, y algunas de estas \u00faltimas exageradas, producen los efectos org\u00e1nicos de las penosas. Por consiguiente bajo el punto de vista patogen\u00e9tico, que es el que aqu\u00ee nos interesa, las emociones se dividen en est\u00e9nicas, t\u00f3nicas, o excitantes, y en ast\u00e9nicas, at\u00f3nicas o deprimentes. Las primeras son rara vez pat\u00f3genas y pueden ser curativas; las segundas son siempre mas o menos pat\u00f3genas y nunca terap\u00e9uticas. La alegr\u00eda moderada, el amor correspondido, la ambici\u00f3n comedida, la ira y la c\u00f3lera, son ejemplos de emociones est\u00e9nicas, t\u00f3nicas o excitantes; la tristeza, el amor contrariado, la ambici\u00f3n desmedida, el temor, el miedo, el terror p\u00e1nico, son ejemplos de emociones ast\u00e9nicas, at\u00f3nicas o deprimentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora: son hechos demostrados y, con muy escasas diferencias, comprobados por m\u00ed en una larga serie de experimentos de sugesti\u00f3n, durante el hipnotismo y en el estado de vigilia, los siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones est\u00e9nicas, aumentan la actividad circulatoria, disminuyen la resistencia el\u00e9ctrica de los tejidos, precipitan y amplifican las movimientos respiratorios, aumentan la temperatura y la resistencia al frio, hacen mas r\u00e1pida y perfecta la digesti\u00f3n, mas abundantes y sanas ciertas secreciones, acortan el tiempo de reducci\u00f3n de la hemoglobina, y el de reacci\u00f3n nerviosa, aumentan la energ\u00eda contr\u00e1ctil de los m\u00fasculos estriados y lisos, y pueden llegar a determinar la embriaguez emocional, mal llamada intoxicaci\u00f3n ps\u00edquica, la man\u00eda transitoria, y la muerte repentina por agotamiento, aunque el hecho sea raro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las emociones deprimentes, por el contrario; disminuyen la actividad circulatoria, aumentan la resistencia el\u00e9ctrica de los tejidos, retardan y hacen mas superficiales los movimientos respiratorios, disminuyen ciertas secreciones o las hacen patol\u00f3gicas y aumentan otras d\u00e1ndoles tambi\u00e9n caracteres anormales, alargan el tiempo de reducci\u00f3n de la hemoglobina, y el de reacci\u00f3n nerviosa, disminuyen la energ\u00eda contr\u00e1ctil de los m\u00fasculos de la vida de relaci\u00f3n y de la vida org\u00e1nica, y pueden llegar a determinar la melancol\u00eda aguda ves\u00e1nica, la par\u00e1lisis general progresiva, erupciones pustulosas en la piel, angiocolitis con ictericia, la obesidad de marcha r\u00e1pida, el c\u00e1ncer, (Reibel) la acromegalia, (Pel) y diversas gangrenas. (De la Bousse).<\/p>\n\n\n\n<p>Y todo ello de una manera inmediata, fatal, con una relaci\u00f3n de causa a efecto tan clara y tan indiscutible como la que existe entre la pu\u00f1alada y la herida, sin mas diferencias entre dichas perturbaciones que las procedentes del grado de trastorno subordinado a la intensidad de acci\u00f3n causal, y a la actividad del sujeto influido.<\/p>\n\n\n\n<p>Se comprende que semejantes perturbaciones funcionales, producto de alguna lesi\u00f3n anat\u00f3mica inicial, por desconocida que sea, no pueden persistir durante un tiempo cualquiera, sin implicar modificaciones profundas del proceso nutritivo normal, hasta convertirlo en patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>Y son hechos igualmente demostrados por la observaci\u00f3n repetida durante siglos, que las emociones, principalmente las deprimentes y prolongadas, ocasionan en unos sujetos la vejez prematura; en otros la diabetes sacarina, o la azot\u00farica; en otros la cloroanemia, o el bocio exoft\u00e1lmico; en algunos la p\u00farpura hemorr\u00e1gica o diferentes dermatosis; en muchos la histeria, o la epilepsia, o la enfermedad de Parkinson, o el corea, o cualquiera otra enfermedad convulsiva; y en no pocos, diversas formas de enajenaci\u00f3n mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello a pesar de no ser la etiolog\u00eda emocional la que m\u00e1s ha llamado la atenci\u00f3n de los pat\u00f3logos en estos tiempos, en que tan positivos adelantos han hecho otras etiolog\u00edas, y de haber encontrado entre ellos algunos adversarios decididos y muchos desde\u00f1osos o indiferentes. Porque mi experiencia personal me ha ense\u00f1ado que las emociones intervienen en la g\u00e9nesis de much\u00edsimos m\u00e1s procesos, como causas principales o como concausas que preparan el terreno org\u00e1nico; que agravan las enfermedades o las prolongan. Varios excelentes observadores, entre los cuales merece menci\u00f3n especial el insigne Bernheim (de Nancy), declaran terminantemente que las emociones deprimentes tienen una acci\u00f3n de las mas funestas en la marcha de la tuberculosis, as\u00ed como las est\u00e9nicas que representen \u00e1nimos y esperanzas, la tienen de las mas favorables en el mismo proceso. Recuerdo a este prop\u00f3sito un caso que observ\u00e9 en Valladolid y en persona bien conocida en aquella poblaci\u00f3n, con un apellido que ha hecho ilustre en las armas y en las letras un su hermano, superviviente, por fortuna, para la causa de la civilizaci\u00f3n y del intelectualismo. Todos los concurrentes al casino vallisoletano de la Victoria, vimos durante mas de dos a\u00f1os a aquel esqueleto, casi sin vida mas que en los ojos brillantes, asistir casi todos los d\u00edas a su tertulia, para hablar de su pleito. Porque era un pleito el motivo emocionante que lo sosten\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Interesado yo entonces, como ahora y como siempre, en el problema de la tuberculosis, pronto encontr\u00e9 ocasi\u00f3n de hacerme cargo por completo de la situaci\u00f3n del enfermo. Trat\u00e1base de un sujeto todav\u00eda joven, pues que acababa de entrar en la cuarentena, padre de muchos hijos, de los que el mayor no hab\u00eda salido del Instituto. T\u00edsico declarado desde hac\u00eda cuatro a\u00f1os, y alguno despu\u00e9s de incoado un pleito de cuya p\u00e9rdida o ganancia resultar\u00eda la miseria o la opulencia para su familia, era \u00e9l mismo, como abogado, su propio defensor. Guando se le preguntaba por su salud contestaba invariablemente: \u201cMuri\u00e9ndome; pero como no me puedo morir hasta haber ganado el pleito, porque lo ganar\u00e9 si vivo, y sin\u00f3 lo perder\u00edan mis hijos y se quedar\u00edan sin qu\u00e9 comer, he decidido no morirme hasta que se me haga justicia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una noche de invierno, al llegar a su casa y empezar a subir la escalera, se le present\u00f3 una hemoptisis tan espantosa, que no perder\u00eda menos de un litro de sangre, cosa que parec\u00eda imposible en aquel cuerpo cuyo enflaquecimiento hab\u00eda llegado, como he dicho, a la extrema esqueletizaci\u00f3n. Apesar de ella subi\u00f3 la escalera agarrado \u00e2 la barandilla, y \u00e9l mismo tranquiliz\u00f3 a su angustiada esposa y se meti\u00f3 en la cama repitiendo su eterna cantilena de que no pod\u00eda morirse hasta haber ganado el pleito. Al d\u00eda siguiente volvi\u00f3 al casino, no mas demacrado, por que ya no era posible mayor demacraci\u00f3n; pero si mas p\u00e1lido, cadav\u00e9rico. Seg\u00fan su m\u00e9dico, viv\u00eda milagrosamente con menos de medio pulm\u00f3n, y con una miseria de alimentaci\u00f3n inveros\u00edmil; pero as\u00ed vivi\u00f3 todav\u00eda, febril, sudoroso, arrojando jofainas de esputos purulentos, y atrac\u00e1ndose de bismuto y opio para contener la diarrea, unos seis meses; hasta que como todo acaba en el mundo, hasta los pleitos en los tribunales espa\u00f1oles, aunque algunos est\u00e9n en tramitaci\u00f3n tres o cuatro siglos, se acab\u00f3 el suyo y se acab\u00f3 gan\u00e1ndolo nuestro t\u00edsico. El mismo d\u00eda que le pusieron en posesi\u00f3n de los bienes que se hab\u00edan discutido, se meti\u00f3 el enfermo en la cama y les dijo a su mujer a sus hijos y a su m\u00e9dico: \u201c;Vaya! Ahora ya me puedo morir tranquilo; que venga el cura, y disponed todo lo necesario para el entierro.\u201d A las cuarenta y ocho horas estaba de cuerpo presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>II<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9dicamente hablando, \u00bfqu\u00e9 es la emoci\u00f3n, y cu\u00e1l es el mecanismo de su acci\u00f3n pat\u00f3gena? La emoci\u00f3n en el ultimo an\u00e1lisis tiene que ser una representaci\u00f3n cerebral, como representaciones cerebrales son las sensaciones, las ideas, los juicios y las voliciones; y una representaci\u00f3n cerebral no puede ser otra cosa que un movimiento celular, molecular o at\u00f3mico del mismo cerebro. Que este movimiento se transmita al \u00e9ter intermolecular, o interat\u00f3mico, o interorg\u00e1nico; que de este se transmita o no se transmita al alma pecadora, y que \u00e9sta sea o no sea el sujeto emocionado, m\u00e9dicamente hablando, importa poco o nada. O el pensamiento tiene un equivalente mec\u00e1nico en la nutrici\u00f3n o no lo tiene; si lo tiene, como esta hasta la saciedad demostrado en todos los \u00f3rdenes de la actividad mental, es este equivalente mec\u00e1nico el que como m\u00e9dicos nos interesa, sin poner limites prematuros y rid\u00edculos a la mec\u00e1nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo el mundo sabe, o si no lo sabe lo siente dentro, que justo o injusto, pareci\u00e9ndonos justo desde luego, hay en nosotros un c\u00f3digo moral que nos ense\u00f1a el bien y el mal, no solamente abstracto, sino concreto y relacionado con nuestro bienestar y con nuestro porvenir, c\u00f3digo cuyos art\u00edculos est\u00e1n escritos por mano de la educaci\u00f3n y de la instrucci\u00f3n, en otras tantas representaciones cerebrales, en otros tantos \u00f3rdenes de movimientos, constituyendo lo que llamamos parte efectiva de la actividad mental. Las sensaciones, los sucesos, la memoria, la imaginaci\u00f3n, el pensamiento, no se limitan a crear ideas y a determinar juicios, sin otra finalidad que la sabidur\u00eda; sus representaciones, sus movimientos, comparecen ante el c\u00f3digo moral a recibir interpretaci\u00f3n utilitaria, y por su adaptaci\u00f3n a los movimientos preexistentes del bien o del mal, provocan un afecto placentero o penoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Este bien y este mal, repito, que justos o injustos, racionales o irracionales, son los resultantes del aprendizaje conservador del individuo, para s\u00ed mismo y para la especie, muchas veces no del todo consciente. Que le toca la loter\u00eda, pues se emociona alegremente; pero si el dinero que van a darle no le sirviera para nada, se quedar\u00eda indiferente. Que se le muere su padre, que era su sost\u00e9n y el agente do su porvenir venturoso, pues se emociona tristemente; pero que crea a pies juntillas, como alg\u00fan pueblo salvaje, que a los padres viejos o inv\u00e1lidos se les debe matar para que descansen de una vez, y \u00e9l mismo le dar\u00e1 la pu\u00f1alada misericordioso y se quedar\u00e1 tan satisfecho pensando que ha cumplido con un deber.<\/p>\n\n\n\n<p>La ra\u00edz utilitaria de las emociones se encuentra siempre que se busca con el detenimiento necesario, hasta en aquellas emociones, como la emoci\u00f3n est\u00e9tica, que parecen mas desligadas de todo inter\u00e9s para el sujeto. En las pat\u00f3genas dicho fundamento es incuestionable, y por eso no me detengo mas tiempo en su defensa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los movimientos representativos del c\u00f3digo moral, que cada cual se ha formado, son parte de nuestra actividad cerebral, continua; parte, por consiguiente, de nuestra vida, reglada y regida adem\u00e1s por las actividades cerebrales; movimientos creados por la nutrici\u00f3n al impulso de motivos exteriores a ella, y por la nutrici\u00f3n sostenidos. Todo lo que los ampl\u00ede y favorezca ser\u00e1 emoci\u00f3n est\u00e9nica; todo lo que los contrar\u00ede, sera emoci\u00f3n deprimente. Tan cierto es esto, que la nutrici\u00f3n excitada por el trabajo, que la sola actividad funcional voluntaria, crea la emotividad alegre y placentera que estalla en emociones est\u00e9nicas por el menor motivo y a\u00fan sin motivo apreciable, y la sola inactividad funcional voluntaria crea la emotividad triste y penosa que estalla en emociones deprimentes por cualquier motivo y aun sin motivo apreciable. Cuando yo era muy joven, casi un ni\u00f1o todav\u00eda, y estaba an\u00e9mico y melanc\u00f3lico, por obra de ambiciones locas, nacidas de lecturas malsanas, me daban lastima las cuadrillas de trabajadores del campo que al caer de la tarde volv\u00edan al pueblo despu\u00e9s del trabajo rudo de sol a sol, porque volv\u00edan cantando y mas alegres que unas casta\u00f1uelas, sin percatarme de que era yo el verdaderamente digno de lastima. Y la raz\u00f3n de que algunas emociones penosas, tales como la c\u00f3lera, sean est\u00e9nicas, no es otra que la de ser excitantes de actividad y de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y apenas es necesario recordar que la direcci\u00f3n y regencia de la nutrici\u00f3n general la ejerce el sistema nervioso central por medio de sus prolongaciones eferentes despu\u00e9s de haber recibido y transformado las energ\u00edas que le suministra la fuente inagotable del mundo exterior por sus v\u00edas aferentes y en sus propios dinamismos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed planteado y entendido el asunto, nada m\u00e1s f\u00e1cil que darse cuenta exacta del mecanismo patog\u00e9nico de las emociones est\u00e9nicas y ast\u00e9nicas. Prescindiendo de los casos en que una enfermedad anterior del coraz\u00f3n, o de los vasos, les priva de la resistencia para soportar el aumento de presi\u00f3n sangu\u00ednea que producen las emociones est\u00e9nicas, y por este aumento de presi\u00f3n se rompen ocasion\u00e1ndose la muerte repentina, se comprende bien que una emoci\u00f3n est\u00e9nica tan violenta que sobrepase los poderes org\u00e1nicos eliminadores de los desechos de una nutrici\u00f3n impulsada por ella al hurac\u00e1n vertiginoso, pueda tambi\u00e9n matar repentinamente.<\/p>\n\n\n\n<p>En las obras de F\u00e9r\u00e9; <em>Pathologie des Emotions<\/em> y de Hack Tuke, <em>El cuerpo y el Esp\u00edritu,<\/em> pueden verse multitud de casos pr\u00e1cticos de estas acciones y resultados, an\u00e1logos a los de la caldera que estalla por exceso de vapor, o a los del horno que se apaga en su propio \u00f3xido de carbono por exceso de combustible y defecto de chimenea. Y se comprende de igual modo que una emoci\u00f3n deprimente lo sea tanto, que no se limite a contrariar y retardar los movimientos cerebrales vivos, sino que los anule y transforme en otros movimientos no vivos, y mate tambi\u00e9n repentinamente. Pero no son estos los casos que m\u00e1s me interesan en este momento; son aquellos en los cuales las emociones suscitan un proceso patol\u00f3gico de mayor duraci\u00f3n, en los cuales es posible la intervenci\u00f3n patol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay en la emoci\u00f3n est\u00e9nica, excesiva o pat\u00f3gena, compatible con la vida aunque enferma? Por de pronto, un exceso de movimiento vital, que es lo mismo que decir un exceso de movimiento nutritivo del cual ha de resultar una cantidad de materiales de desasimilaci\u00f3n para la eliminaci\u00f3n de los cuales no bastan todos los emunctorios. Y sabido es que los materiales de desasimilaci\u00f3n aunque sean normales, son t\u00f3xicos cuando se acumulan en exceso en el medio interno o en la atm\u00f3sfera de los elementos anat\u00f3micos. La consecuencia necesaria es una auto intoxicaci\u00f3n, cuya terminaci\u00f3n es por lo general favorable, sin otros auxilios terap\u00e9uticos que el reposo, y si acaso, algunos medicamentos eliminadores; pero habida cuenta de que los venenos de la desasimilaci\u00f3n son irritantes, como todos los venenos en cantidad suficiente, y que a un exceso de funci\u00f3n, por ley fisiol\u00f3gica, sigue la fatiga, puede suceder, por excepcional que sea el caso, que se ocasionen lesiones remanentes del orden irritativo, del orden at\u00f3nico y hasta del orden degenerativo, constituyentes de enfermedad secundaria e independizada de la emoci\u00f3n generadora.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay en la emoci\u00f3n deprimente pat\u00f3gena, todav\u00eda compatible con la vida aunque enferma? Hay desde luego una representaci\u00f3n, un orden de movimientos cerebrales contrarios al bienestar, a la normalidad y al fomento, bajo tipo normal de la nutrici\u00f3n, como lo demuestran experimentalmente los efectos inmediatos que se obtienen de estas emociones suscitadas en los sujetos de mediana o acentuada emotividad con o sin hipnotismo previo y como lo demuestran las observaciones cl\u00ednicas de los emocionados. Estos efectos son en todo caso los que dejo consignados, reductibles a un retardo evidente de la actividad nutritiva; pero si este retardo fuera arm\u00f3nico, si se diera por igual y en equivalencia perfecta en todas las funciones, desde la digestiva a la hematopoy\u00e9tica, desde la hematopoy\u00e9tica a la neurotr\u00f3fica, y desde la neurotr\u00f3fica a la eliminadora, podr\u00eda producir una hipotrofia general, un envejecimiento prematuro, si acaso, y nada m\u00e1s. Por desgracia, nada m\u00e1s extra\u00f1o a la armon\u00eda que semejantes retardos; la dificultad de la digesti\u00f3n se traduce por digestiones imperfectas formadoras de quilos anormales y t\u00f3xicos; el defecto de actividad circulatoria, adem\u00e1s de restar elementos a la asimilaci\u00f3n, trastorna la nutrici\u00f3n y la hace dar productos de desasimilaci\u00f3n anormales, cuya permanencia en la esfera de acci\u00f3n sobre los elementos anat\u00f3micos prolonga, favoreciendo sus acciones siempre t\u00f3xicas; el retardo de los movimientos respiratorios y su superficialidad, acaban por ocasionar autointoxicaciones carb\u00f3nicas y ptomainicas y leucomainicas&#8230;.. Por varios mecanismos, autointoxicaciones complej\u00edsimas y variadas seg\u00fan las diferentes disposiciones individuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Que este es el mecanismo de acci\u00f3n pat\u00f3gena de las emociones, y que esta es la naturaleza de las enfermedades emocionales, lo acredita, ademas de la experimentaci\u00f3n patogen\u00e9tica y de la observaci\u00f3n cl\u00ednica, los an\u00e1lisis de la sangre y de la orina, o mejor dicho, la indagaci\u00f3n del coeficiente hemot\u00f3xico y urot\u00f3xico de los sujetos emocionados. Yo he hecho durante a\u00f1os estas indagaciones, y sus resultados, principalmente por lo que se refiere a la sangre, han sido siempre un aumento de la toxicidad del suero sangu\u00edneo, variable desde el doble al cu\u00e1druple y aun al qu\u00edntuple.<\/p>\n\n\n\n<p>Las orinas claras y de aspecto acuoso que en abundancia eliminan los sujetos que acaban de pasar por un gran susto o por un miedo emocionante, son siempre m\u00e1s t\u00f3xicas que las orinas normales y aun que las procedentes de sujetos fatigados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>III<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de lo dicho, \u00bftiene algo de extra\u00f1o, ni menos de incomprensible, la variedad de efectos patol\u00f3gicos suscitados por las emociones y hasta por una misma emoci\u00f3n? De una misma ciudad sitiada resultan varios sujetos diab\u00e9ticos, resultan otros pocos azot\u00faricos, muchos cloroan\u00e9micos, no pocos dermat\u00f3sicos, bastantes hist\u00e9ricos y epil\u00e9pticos, un n\u00famero de Parkinsonianos, de cor\u00e9icos, de temblorosos, de ticc\u00f3manos y de locos, muy superior \u00e2 los que da la poblaci\u00f3n en circunstancias ordinarias. De una misma cat\u00e1strofe de ferrocarril y con complota independencia de los traumatismos propiamente dichos, resulta la misma variedad de efectos emocionales patol\u00f3gicos. En ambos casos, los motivos de emoci\u00f3n parecen id\u00e9nticos para todos, y salvo diferencias de intensidad, evidentemente lo son; mas si los efectos de la emoci\u00f3n han sido tan distintos, no cabe duda de que las emociones causales han sido distintas.<\/p>\n\n\n\n<p>Es que las emociones no son en ning\u00fan caso el resultado directo de los motivos externos emocionantes, sino la resultante del conflicto entre las representaciones o movimientos representativos de estos motivos y los movimientos representativos preexistentes de nuestro bien o de nuestro mal org\u00e1nico; y como estos \u00faltimos var\u00edan en cada sujeto nada tiene de extra\u00f1o que var\u00eden las emociones y sus efectos patol\u00f3gicos, sino antes al contrario, la variaci\u00f3n aparece como necesaria. Quien ante el fuego de los sitiadores tiembla y se anonada, y palidece y se consume, y quien se encoleriza y enrojece de furor y hasta llega a la man\u00eda m\u00e1s violenta, quien en el descarrilamiento se queda mudo de espanto o paralizado por el terror p\u00e1nico, quien entra en convulsiones; quien con bastante fe en otra vida mejor y preparado siempre para morir, se afecta poco o nada ante el peligro. Fue seguramente para las acciones de los motivos emocionantes, para las que se escribi\u00f3 el c\u00e9lebre aforismo: <em>quidquid recipitur ad modus recipientis recipitur<\/em>.(<em>lo<\/em><em> que se recibe, es recibido seg\u00fan el modo de ser de aquel que recibe)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Para el piloto experimentado, cierta peque\u00f1a nube negra en el horizonte, por lo dem\u00e1s ba\u00f1ado por el sol, es un motivo serio de preocupaci\u00f3n y de determinaciones r\u00e1pidas, porque sabe que aquella nube trae la tempestad; en cambio el pasajero que lo ignora, permanece tranquilo hasta que estalla el primer trueno, El asceta busca a Dios en la soledad y por la penitencia; otros no menos creyentes lo buscan entre los torbellinos del mundo por medio del trabajo; y otros no le buscan do ninguna manera. Para quienes el objeto y el fin de la vida es la gloria aquistada con el entendimiento, el trabajo y la virtud; para quienes el solo objeto y el fin de la vida es el atesorar dineros, por el solo placer de atesorarlos, o por el placer de dominaci\u00f3n que los dineros procuran. El piloto, sobre to lo si lleva a bordo a su mujer y a sus hijos, puede enfermar de emoci\u00f3n a la vista de la nube que nada significa para el pasajero y calmarse al primer trueno si le acompa\u00f1a la lluvia; en cambio el pasajero puede enfermar de miedo al primer trueno, aunque llueva a torrentes. La sola preocupaci\u00f3n, posiblemente pat\u00f3gena, del asceta, ser\u00e1n las tentaciones de la carne; la preocupaci\u00f3n del trabajador, sera que el trabajo falte. Las cr\u00edticas mortificantes, pueden ser pat\u00f3genas para el hombre del arte, que no se impresionar\u00e1 gran cosa por p\u00e9rdidas de dineros; en cambio al hombre de negocios le tendr\u00e1n sin cuidado las cr\u00edticas como sus arcas est\u00e9n repletas, y las p\u00e9rdidas de dinero lo har\u00e1n diab\u00e9tico, o le volver\u00e1n loco, o cuando menos le har\u00e1n neurast\u00e9nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, aparte de estas causas de diferenciaci\u00f3n patogen\u00e9tica de los efectos de las emociones, de la especificaci\u00f3n de las enfermedades emocionales por los diversos estados previos de los dinamismos cerebrales, provenientes de la educaci\u00f3n, de la instrucci\u00f3n o del medio ps\u00edquico, hay otras causas de diferenciaci\u00f3n y especificaci\u00f3n, en la disposici\u00f3n hereditaria del sistema nervioso, en la edad de los sujetos emocionados, en la naturaleza y la intensidad de la emoci\u00f3n, y en las idiosincrasias hereditarias o adquiridas, que explicamos en cl\u00ednica, a falta de mejor conocimiento, por la acci\u00f3n del <em>locus minoris resistentiae (localizaci\u00f3n del \u00f3rgano de menor resistencia)<\/em>. No creo necesario citar ejemplos de estas diferenciaciones, que seguramente han de quedar aceptadas a su sola enunciaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es un hecho de diaria observaci\u00f3n que las enfermedades do origen emocional pueden persistir, y de ordinario persisten, despu\u00e9s de desaparecer los motivos emocionantes y la emoci\u00f3n misma. Semejante fen\u00f3meno no tiene m\u00e1s que dos explicaciones posibles: o la emoci\u00f3n por medio de su mecanismo autot\u00f3xico que dejo demostrado, produjo lesiones que se independizaron de la causa productora, como se independiza una cardiopat\u00eda del reumatismo que la produce, y estas lesiones sostienen y fomentan el proceso, persiste la autointoxicaci\u00f3n por persistencia del trastorno nutritivo que la genera.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera hip\u00f3tesis es defendible en muchos casos, como por ejemplo los de las mismas cardiopat\u00edas de origen emocional, que tambi\u00e9n las hay y m\u00e1s frecuentes de lo que ense\u00f1an los Tratados de estas enfermedades, y aquellos otros en que la emoci\u00f3n es tan violenta que act\u00faa a la manera de los grandes traumatismos y puede inutilizar definitiva o temporalmente una regi\u00f3n cerebral o un orden do elementos anat\u00f3micos del cerebro. Pero es la segunda hip\u00f3tesis la que deja de serlo y se convierte en hecho demostrado, en la inmensa mayor\u00eda de los casos, y a esta demostraci\u00f3n basta la unidad procesal, las remitencias y aun intermitencias sindr\u00f3micas, que solo por eliminaciones y ac\u00famulos de toxinas espec\u00edficas pueden explicarse y, en \u00faltimo t\u00e9rmino, los an\u00e1lisis y los coeficientes t\u00f3xicos de las secreciones y de la sangre. Y si repugnara un poco la persistencia del trastorno nutritivo y de la toxina especifica, cuando ha desaparecido la emoci\u00f3n que produjo el primero, no hay m\u00e1s que recordar la antigua ley del h\u00e1bito, que es la ley de los automatismos reflejos y que, lanzada la nutrici\u00f3n a un modo anormal, puede establecerse y se establece con lamentable frecuencia, el circulo vicioso de su existencia hasta la muerte por las acciones perturbadoras de los productos de desasimilaci\u00f3n anormales para los cuales muchas veces no hay emunctorios fisiol\u00f3gicos adecuados, aparte de que estos venenos pueden pertenecer a esas din\u00e1midas tan mal conocidas todav\u00eda, pero reproductibles, que llamamos mal llamadas fermentos amorfos y que est\u00e1n rasgando el velo que nos ocultaba la vida de lo inorg\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo hacer m\u00e1s que indicar esta cuesti\u00f3n, ya realmente fuera del objeto de la presente comunicaci\u00f3n, y he de limitarme, para continuar dentro del mismo, a aquellos otros casos no menos evidentes en que la emoci\u00f3n persiste a trav\u00e9s de todo el proceso que ocasionara, en que los motivos exteriores emocionantes o la memoria y la imaginaci\u00f3n, mantienen y a\u00fan agigantan la emoci\u00f3n y sus dinamismos pat\u00f3genos. Y si la enfermedad emocional puede mantenerse aun despu\u00e9s de pasada la emoci\u00f3n, por los apuntados mecanismos, no puede dudarse de que la persistencia de la emoci\u00f3n, lleva al pron\u00f3stico tantas sombras, que, una de dos, o la emoci\u00f3n se destruye o la incurabilidad se apodera de la situaci\u00f3n. \u00bfY como destruir o transformar un estado emocional pat\u00f3geno, devolviendo al organismo la eficacia de todas sus naturales defensas, y aun ayud\u00e1ndole a eliminar las toxinas remanentes, y, lo que es mejor, creando en \u00e9l estados emocionales contrarios, productores de verdaderas antitoxinas? La contestaci\u00f3n a esta pregunta me lleva a la segunda parte de este trabajo: a la Terap\u00e9utica ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Siendo la emoci\u00f3n pat\u00f3gena un movimiento representativo de tendencia antivital resultante del conflicto entre el movimiento representativo de los motivos emocionantes, y el movimiento representativo de nuestro bien o de nuestro mal org\u00e1nicos, no habr\u00e1 mas que un medio en definitiva, de abolirlo o de transformarlo, y este medio tiene que ser la provocaci\u00f3n de representaciones o de movimientos opuestos. Trabajo de interpretaci\u00f3n el trabajo emotivo, para revertirlo en trabajo saludable, no hay ni puede haber otro procedimiento eficaz, que crear motivos de interpretaci\u00f3n, no solo distinta sino opuesta. Y dependiendo la interpretaci\u00f3n pat\u00f3gena de la significaci\u00f3n real o imaginaria de los motivos emocionantes y de las creencias del sujeto, o hay que suprimir los motivos emocionantes, o que cambiarles su significaci\u00f3n en la mente del sujeto, o que cambiar las creencias de \u00e9ste, o que actuar de las tres maneras al mismo tiempo o de dos de ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien: aun separados los motivos emocionantes exteriores, la emoci\u00f3n puede persistir, porque la representaci\u00f3n de los mismos permanece en la memoria, y puede seguir actuando. De donde resulta que las representaciones pat\u00f3genas, solo pueden contrariarse y destruirse por medio de otras representaciones saludables; lo cual quiere decir una cosa que sabe todo el mundo, y es que las ideas solo se combaten con ideas. Podremos por otros medios f\u00edsicos o qu\u00edmicos aumentar o disminuir la funci\u00f3n cerebral; pero ning\u00fan medio f\u00edsico ni qu\u00edmico, que no sea expresi\u00f3n y transmisor de una idea, podr\u00e1 crearla en el cerebro influido.<\/p>\n\n\n\n<p>Y esta es la Psicoterapia en su sentido estricto: La ciencia de las indicaciones mentales o de modificaci\u00f3n mental, y el arte de crear representaciones mentales o ideas curativas en el sujeto enfermo. Que no sirve solamente para curar las enfermedades emocionales, sino tambi\u00e9n para curar o ayudar a curar las que dependan, en mas o en menos, de dinamismos representativos anormales. Y en menos o en m\u00e1s dependen todas. F\u00edsica al cabo, s\u00ed, pero F\u00edsica de un orden superior a la F\u00edsica de los laboratorios, cuyos laboratorios hasta hoy, son los laboratorios humanos vivientes, y los cerebros humanos los \u00fanicos generadores y receptores de sus ondulaciones y de sus energ\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>VI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y hasta s\u00ed, abusivamente, se quiere limitar la eficacia de las acciones psicoter\u00e1picas al elemento etiol\u00f3gico emocional, tendremos que declararlas \u00fatiles y a\u00fan indispensables en todas las enfermedades, en que el sujeto conserve condiciones receptoras de las ideas curativas, \u00fanica limitaci\u00f3n de sus indicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvando esta limitaci\u00f3n forzosa, despu\u00e9s de todo excepcional, todo enfermo es un emotivo, y todo enfermo esta bajo la acci\u00f3n de motivos emocionantes reales. Porque la emotividad tiene por condici\u00f3n esencial la debilidad vital; hasta tal punto, todo en la vida es nutrici\u00f3n; la enfermedad misma, principalmente mientras su pron\u00f3stico es incierto, es el motivo de emoci\u00f3n deprimente m\u00e1s justificado que puede darse.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c0gr\u00e9guense a \u00e9l los ordinarios de esta vida de pesadumbres, y d\u00edgase si podr\u00e1 nadie ser m\u00e9dico de enfermos, sin emplear a diario la psicoterapia. Por supuesto, que desde antes de Hip\u00f3crates, hasta hoy y hasta la consumaci\u00f3n de los siglos, la han empleado, la empleamos y la emplear\u00e1n, no solo los m\u00e9dicos, sino todas las personas de sentido com\u00fan y de buena voluntad que se comuniquen con un enfermo, y de manera consciente o instintiva. Lo que es menester es que se emplee sabiamente siempre y con todas sus intensidades, para obtener los semimilagros de que es capaz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>VII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La terap\u00e9utica ps\u00edquica, pese a todas las apariencias de simplicidad, es la m\u00e1s complicada y dif\u00edcil de las terap\u00e9uticas. Se resume en el cambio favorable del ambiente ps\u00edquico, y en la sugesti\u00f3n; pero hay muchas m\u00e1s maneras de sugestionar, constituyendo estas \u00faltimas nada menos que un arte especial\u00edsimo, que no consiste en el conjunto de reglas para hacer bien las sugestiones, sino en el conjunto de reglas para hac\u00e9rselas aceptar al enfermo. El arte de sugerir es, en realidad, el arte de convencer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>VIII<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La modificaci\u00f3n favorable del ambiente ps\u00edquico, reclama: oun cambio favorable de fortuna, que es asunto fuera de la intervenci\u00f3n del m\u00e9dico, o un cambio de residencia de las personas que rodean al enfermo, o un cambio de residencia de \u00e9ste \u00fanicamente. Y en estas determinaciones tampoco el m\u00e9dico puede intervenir m\u00e1s que con el consejo. Ocasiones hay, sin embargo, y muchas, en que el m\u00e9dico se ve obligado a hacer cuesti\u00f3n fundamental del tratamiento el cambio del medio ps\u00edquico, por ser \u00e9ste la causa principal del padecimiento, o por ser tan emocionante y pat\u00f3geno, que todo esfuerzo terap\u00e9utico, permaneciendo en \u00e9l el enfermo, ha de resultar in\u00fatil. En tales casos se recurre al aislamiento del paciente en un establecimiento adecuado a la naturaleza de su mal, o en una vivienda separada de la de su familia, asistido siempre por personas extra\u00f1as a ella o por personas cuya compa\u00f1\u00eda no ejerza ninguna clase de influencia desfavorable en la mente del enfermo. Lo m\u00e1s expedito en todos estos casos ser\u00e1 su traslaci\u00f3n a un Nosocomio.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos \u00faltimos tiempos se ha discutido y discute m\u00e1s que en otros, la conveniencia de la reclusi\u00f3n nosocomial, y la mayor parte de los que, no teniendo Nosocomio propio, la aceptan, la aceptan m\u00e1s como medio de evitar las agresiones de los locos contra si mismos o contra las personas que los rodeen, como medio de evitar las consecuencias do sus instintos de destrucci\u00f3n, o de evitar esc\u00e1ndalos o perjuicios de otra clase, que como medio terap\u00e9utico propiamente dicho. Los Nosocomios, excepci\u00f3n hecha de los establecidos para tuberculosos, donde no se busca precisamente el aislamiento, sino otros medios especiales de tratamiento, se miran por consiguiente m\u00e1s como asilos que como establecimientos de curaci\u00f3n. Y respecto a los Manicomios, los frailes, que explotan la mayor parte do los de nuestro pa\u00eds, profesan abiertamente y abiertamente difunden esa idea absurda y perjudicial, consecuencia natural de que los frailes, con sus fines particulares, que no son precisamente los terap\u00e9uticos, se meten en industrias para ellos ilegitimas, con el consentimiento de la ignorancia del pueblo soberano, fuente y ra\u00edz de todas las ilegitimidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Al aislamiento nosocomial, lo ha de regir una indicaci\u00f3n terap\u00e9utica, como a todos los recursos de este orden; pero con esta indicaci\u00f3n bien establecida, es acaso el remedio m\u00e1s importante de las enfermedades exclusivamente emocionales; no solamente por lo que cambia el ambiente ps\u00edquico, sino por la sugesti\u00f3n permanente y curativa que realiza, con los casos de curaci\u00f3n que los enfermos presencian, y porque dentro de \u00e9l, son posibles otros medios de tratamiento do empleo dif\u00edcil o imposible en los domicilios de los enfermos. Con aislamiento o sin \u00e9l, al m\u00e9dico le queda siempre, contra las enfermedades emocionales, el recurso poderoso do la sugesti\u00f3n, entendida como la doy a entender en el presente trabajo; porque la mejor sugesti\u00f3n es la que no lo parece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>IX<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Durante el hipnotismo, la sugesti\u00f3n act\u00faa con una seguridad y una intensidad mayores que en el estado de vigilia; pero la provocaci\u00f3n del hipnotismo, ni siempre es posible, ni siendo posible, es siempre provechosa. En \u00faltimo an\u00e1lisis, el hipnotismo es un estado monoideico del cerebro dominado por el movimiento representativo de una sola idea, la de dormir: y en el cual estado, par\u00e9ticos los movimientos representativos de las dem\u00e1s, toda idea sugerida encuentra el campo sin movimientos contrarios, es decir, sin obst\u00e1culos para arraigar y para constituir juicios y voliciones definitivos, conscientes e inconscientes en cuanto a su origen, y con acciones muchas veces decisivas sobre la nutrici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Mas la provocaci\u00f3n del hipnotismo reclama, como condici\u00f3n esencial, un estado del cerebro que se conoce con el nombre de atenci\u00f3n expectante, y que anat\u00f3micamente responde a una especie de equilibrio inestable de los movimientos representativos en el mismo; y cuando el cerebro esta ya en un estado monoideico intenso, o sea bajo la acci\u00f3n de una idea fija y absorbente, es muy dif\u00edcil, o imposible del todo, provocar el hipnotismo. Y desgraciadamente este es el caso de la mayor parte de los emocionados. <\/p>\n\n\n\n<p>De otra parte, el hipnotismo puede encontrar, y con frecuencia encuentra en nuestro pa\u00eds medio fanatizado, representaciones cerebrales contrarias y tan intensas que lo hacen tambi\u00e9n imposible. Y de otra, por \u00faltimo, hay cerebros tan d\u00e9biles y tan propensos al monoideismo transformable en idea fija de car\u00e1cter ves\u00e1nico, que en ellos est\u00e1 perfectamente contraindicado, porque con facilidad determina una hipnoman\u00eda. Con la misma facilidad que en los mismos sujetos una inyecci\u00f3n de morfina determina la morfinoman\u00eda. De todas las pr\u00e1cticas terap\u00e9uticas, son acaso las pr\u00e1cticas hipn\u00f3ticas las que exigen un conocimiento mas exacto y m\u00e1s profundo del enfermo; mientras que la sugesti\u00f3n vigil, podr\u00e1 encontrar obst\u00e1culos insuperables a sus acciones curativas; pero no encuentra jam\u00e1s verdaderas contraindicaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>CONCLUSIONES<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primera <\/strong>: La etiolog\u00eda emocional o ps\u00edquica est\u00e1 demostrada en muchas enfermedades, de las cuales puedo citar, con el consentimiento de todos los pat\u00f3logos, la vejez prematura, la diabetes sacarina, algunas diabetes ins\u00edpidas, la clorosis, el bocio exoft\u00e1lmico, la p\u00farpura hemorr\u00e1gica, algunas dermatosis, la histeria, la epilepsia, la enfermedad de Parkinson, algunas formas de corea, diversas locuras, etc.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Segunda<\/strong> : La emoci\u00f3n pat\u00f3gena act\u00faa por medio del sistema nervioso vaso-motor y tr\u00f3fico perturbando la nutrici\u00f3n y produciendo una autointoxicaci\u00f3n que es la causa inmediata de las lesiones sucesivas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Tercera<\/strong> : La diferenciaci\u00f3n de las enfermedades emocionales, su especificaci\u00f3n, resulta del modo seg\u00fan el cual cada ser humano recibe las impresiones seg\u00fan la posposici\u00f3n hereditaria de su sistema nervioso, de la naturaleza y de la intensidad de la acci\u00f3n de la emoci\u00f3n, y del <em>locus minoris resistentiae<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cuarta<\/strong> : Las enfermedades de origen emocional pueden persistir despu\u00e9s de la supresi\u00f3n de esta causa mediata, porque la causa inmediata, es decir, la toxina espec\u00edfica proveniente de la perturbaci\u00f3n nutritiva, es un veneno que se reproduce en el organismo, o bien a causa de la ley de la costumbre, tambi\u00e9n por su propia acci\u00f3n irritante, que act\u00faa, quiz\u00e1s, como los fermentos amorfos. Pero la persistencia de la emoci\u00f3n pat\u00f3gena agrava siempre el pron\u00f3stico del mal.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Quinta<\/strong> : Esta persistencia posible, y muy frecuente, implica la necesidad de una terapia ps\u00edquica, porque las emociones no se curan con drogas ni por medio de ning\u00fan otro elemento f\u00edsico o qu\u00edmico.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sexta<\/strong>: El elemento etiol\u00f3gico emocional est\u00e1 presente y act\u00faa durante el transcurso de pr\u00e1cticamente todas las enfermedades, aun cuando no constituya la causa mediata de \u00e9stas. En efecto, de una manera general, toda enfermedad por s\u00ed misma aumenta la emocionabilidad; el porvenir del enfermo es un motivo de emoci\u00f3n, mientras sea incierto, y esta emoci\u00f3n pat\u00f3gena sigue estando presente. En consecuencia, la terapia ps\u00edquica debe aplicarse en casi todas las enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>S\u00e9ptima<\/strong>: La terapia ps\u00edquica se resume en dos procedimientos: la transformaci\u00f3n favorable del entorno ps\u00edquico y la sugesti\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Octava<\/strong>: La modificaci\u00f3n favorable del entorno ps\u00edquico no se encuentra casi nunca al alcance de la influencia del m\u00e9dico, por lo que \u00e9ste se ver\u00e1 limitado en su acci\u00f3n a aconsejar tal modificaci\u00f3n, sin embargo, siempre podr\u00e1 utilizar la sugesti\u00f3n. La mejor sugesti\u00f3n es aquella que no parece serlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Novena<\/strong>: El hipnotismo refuerza la sugesti\u00f3n, pero, por diversas razones, no siempre es aplicable, incluso frecuentemente es contraindicado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>DISCUSI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sr. HENRY MEIGE<\/strong> (de Par\u00eds): Todo el mundo estar\u00e1 seguramente de acuerdo con el eminente ponente en reconocer el papel etiol\u00f3gico fundamental de la emoci\u00f3n en un gran n\u00famero de enfermedades. Los ejemplos de ello son tan numerosos como demostrativos, por lo que ser\u00eda superfluo insistir en este aspecto. Pero quiz\u00e1s no todo el mundo comparta completamente la opini\u00f3n patog\u00e9nica formulada en las conclusiones, a saber: \u00ab La emoci\u00f3n pat\u00f3gena act\u00faa por medio del sistema nervioso vasomotor y tr\u00f3fico perturbando la nutrici\u00f3n y produciendo una autointoxicaci\u00f3n que es la causa inmediata de las lesiones sucesivas. \u00bb No quiero discutir aqu\u00ed la cuesti\u00f3n de saber cu\u00e1l de los dos fen\u00f3menos, el ps\u00edquico o el f\u00edsico, es anterior en el s\u00edndrome emocional. Los partidarios de la primera y de la segunda hip\u00f3tesis son tan numerosos como ardorosos a la hora de hacer valer, en apoyo de sus ideas, argumentos de un peso similar. El punto con respecto al cual yo quisiera expresar algunas reservas es el rol de la autointoxicaci\u00f3n en la producci\u00f3n de las lesiones \u00bfEs realmente indispensable suponer la intervenci\u00f3n de alg\u00fan veneno para explicar los accidentes producto de la emoci\u00f3n? Sin hablar siquiera de las neurosis o de las psicosis, en las que f\u00e1cilmente puede ponerse en duda la acci\u00f3n de una autotoxina, en numerosas afecciones, para las que el ponente reconoce, con raz\u00f3n, la posibilidad de una etiolog\u00eda emocional, no pienso que una autointoxicaci\u00f3n sea necesaria para explicar los accidentes que se producen.<\/p>\n\n\n\n<p>Tomemos, por ejemplo, la glucosuria. Sabemos hoy pertinazmente que \u00e9sta puede tener un origen puramente nervioso; una causa ps\u00edquica puede bastar para provocarla. \u00bfEs necesario absolutamente invocar la acci\u00f3n de un veneno sobre los centros bulbarios? \u00bfEstos mismos centros no pueden acaso encontrarse excesivamente estimulados, ya sea por los fen\u00f3menos de hiperactividad circulatoria, ya por el exceso de impulsos nerviosos, resultante, bajo la influencia de un golpe emocional, de la insuficiencia de las intervenciones corticales encargadas de asegurar el funcionamiento regular de los centros bulbarios y su irrigaci\u00f3n? \u00bfY, en el caso de la p\u00farpura hemorr\u00e1gica? \u00bfNo se puede admitir que una excitaci\u00f3n anormal de los centros vaso-motores produzca un espasmo seguido de una par\u00e1lisis vaso-motora, ambas cosas suficientes para permitir el afloramiento de la sangre en ciertas zonas cut\u00e1neas, sin que sea por ello necesario invocar la presencia de un veneno activo en el bulbo o en las terminaciones nerviosas de los vasos sangu\u00edneos? Podr\u00edamos multiplicar los ejemplos. Por consiguiente creo que es necesario concluir con mayor reserva y decir que s\u00ed, por supuesto, los venenos ex\u00f3genos o end\u00f3genos son capaces de producir este tipo de accidentes, estos mismos accidentes son perfectamente explicables sin la ayuda de los venenos, y esto en numerosos casos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, si se quiere hacer intervenir las leyes de la costumbre para explicar la persistencia de los accidentes consecutivos a la emoci\u00f3n pat\u00f3gena, yo dir\u00eda que no es necesario, para explicar una costumbre m\u00f3rbida, invocar las toxinas o los fermentos, sino que los centros nerviosos son por excelencia aptos a adquirir costumbres, costumbres nefastas tanto como costumbres \u00fatiles, independientemente de todo tipo de intoxicaci\u00f3n. Hechas estas reservas, estoy completamente de acuerdo con el distinguido ponente cuando habla de la necesidad de una terapia ps\u00edquica, cualquiera sea la enfermedad que se ha de curar; es imposible olvidar que una enfermedad es la dolencia de un paciente, que el mal f\u00edsico produce siempre reacciones ps\u00edquicas y rec\u00edprocamente; en fin, siguiendo un antiguo y sabio precepto, el m\u00e9dico debe curar con los mismos cuidados el cuerpo y el esp\u00edritu. Una terap\u00e9utica ps\u00edquica no solamente es necesaria sino indispensable.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella comportar\u00eda dos procedimientos: \u00ab Una modificaci\u00f3n favorable del entorno ps\u00edquico y la sugesti\u00f3n \u00bb. Creo que estos dos procedimientos tienden a fusionarse \u00edntimamente el uno con el otro pues como lo ha dicho el ponente, \u00ab para lograr un cambio favorable en el entono ps\u00edquico, el m\u00e9dico debe limitar su acci\u00f3n a dar algunos consejos. \u00bfNo son estos consejos en s\u00ed mismos una forma de sugesti\u00f3n? No quisiera reavivar antiguas disputas a prop\u00f3sito de la significaci\u00f3n de la palabra \u00ab sugesti\u00f3n \u00bb, pero creo que la f\u00f3rmula expresada en la conclusi\u00f3n es absolutamente verdadera: \u00ab la mejor sugesti\u00f3n es aquella que no lo parece \u00bb. En efecto, la mejor terapia ps\u00edquica es aquella que no se contenta solo con palabras. No basta con prescribir; se debe obtener de los enfermos que su propia voluntad y raz\u00f3n los conduzcan a atenerse a las buenas prescripciones. El paciente no solo debe aplicar lo que para su mayor provecho le es prescrito, tambi\u00e9n debe querer aplicarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, el papel del m\u00e9dico, cuando practica la terapia ps\u00edquica, no es diferente del de un educador. Ense\u00f1a lo que sus estudios y su experiencia le han permitido aprender. Debe lograr que su alumno haga suyas las nociones que le son ense\u00f1adas. La mejor terapia ps\u00edquica es pues aquella cuyas indicaciones y relevancia son \u00f3ptimamente comprendidas por el enfermo. El mejor psicoterapeuta es aquel que sabe darse a entender perfectamente. La claridad, la firmeza, la paciencia y algo de habilidad son sus principales recursos. No hay que dejar nunca de utilizarlos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mr. SEELIGMULLER<\/strong> (Halle): Si no me equivoco, el se\u00f1or orador ha hablado del \u201calma pecadora\u201d como causa de emociones que producen las enfermedades ps\u00edquicas. En cuanto mi experiencia yo no niego las causas exteriores, pero creo que la causa principal del incremento de las enfermedades ps\u00edquicas es la <em>Indiferencia religiosa<\/em> de nuestro siglo. Un catedr\u00e1tico muy renombrado de mi pa\u00eds, la Alemania, Dr. <strong><em>Wernionne<\/em><\/strong> de Breslau, ha escrito: La causa principal de las psicosis es la perplejidad, el apuro (\u201cdie Ratlosigkeit\u201d) de los enfermos. \u00a1Es verdad! Si examinamos las enfermedades ps\u00edquicas hasta su fuente original, hallaremos la cuesti\u00f3n que atormenta a los enfermos. \u00bfQu\u00e9 hacer? Esa cuesti\u00f3n tan importante para el origen de las psicosis puede ser contestada de una manera que satisface en todos los puntos por la religi\u00f3n cristiana, porque esa sola da la posibilidad de reprimir las emociones nacientes en el hombre natural en todos los apuros y miserias de la vida. La fe cristiana no es una sugesti\u00f3n ni una doctrina solamente moral, mas la certeza interior, que da la paz y el reposo necesario para combatir las emociones con un resultado infalible. En el catolicismo no lo s\u00e9 yo, pero sostengo, que la fe de los protestantes es un castillo fuerte contra todas las emociones nacientes en el alma y contra las enfermedades ps\u00edquicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mr. PIERRE PREGOSWSKI<\/strong> (Cracovia): Mis observaciones las constituir\u00e1n algunos comentarios complementarios a la exposici\u00f3n del anterior ponente. Las investigaciones sobre la as\u00ed llamada neurastenia peri\u00f3dica , de la que les informar\u00e9 en una de mis pr\u00f3ximas sesiones, arrojan tambi\u00e9n luz sobre la terapia psiqui\u00e1trica y la etiolog\u00eda de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>1\u00ba &#8211; <\/strong>En estas investigaciones se pone de manifiesto la importancia de la piel como \u00f3rgano de eliminaci\u00f3n. Hasta el d\u00eda de hoy no se ha tenido suficientemente en cuenta desde el punto de vista m\u00e9dico-cl\u00ednico el hecho comprobado a trav\u00e9s de la fisiolog\u00eda, as\u00ed como a trav\u00e9s de investigaciones farmacol\u00f3gicas, de considerar la piel como un \u00f3rgano de eliminaci\u00f3n semejante a los ri\u00f1ones. Este hecho encierra la posibilidad en s\u00ed mismo de favorecer un adelanto en cuanto a la terapia en general. Dado que, precisamente a trav\u00e9s de la piel, el organismo puede perder diferentes agentes que se encuentran en la sangre, a partir de este hecho se concluye l\u00f3gicamente que \u2013all\u00e1 donde se encuentre la enfermedad causada por los agentes en sangre, incluidas las alteraciones ps\u00edquicas aludidas- cabe esperar el incremento de la actividad de eliminaci\u00f3n en la piel. La experiencia y observaci\u00f3n constatan lo mismo en todo su alcance.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>2\u00ba-<\/strong> Las citadas investigaciones sobre la llamada neurastenia peri\u00f3dica dejan constancia, tal como Vds. escuchar\u00e1n, de que en lo relativo a esta enfermedad nos ocupamos del espasmo de los vasos sangu\u00edneos de la piel como punto de partida para todas las dem\u00e1s alteraciones. Este espasmo de los vasos cut\u00e1neos tiene como consecuencia inmediata principalmente la disminuci\u00f3n de la secreci\u00f3n de la piel; en ese momento (es decir, cuando aparecen los autointoxicantes a trav\u00e9s de esta secreci\u00f3n) suscribo, por razones que no voy a mencionar aqu\u00ed, la generaci\u00f3n ante todo de alteraciones ps\u00edquicas, que aparecen \u2013por una parte- en la enfermedad mencionada y \u2013por otra- en su fundamento. El hecho de que la esencia de la as\u00ed llamada neurastenia peri\u00f3dica se ubica en la aparici\u00f3n de circunstancias espasm\u00f3dicas en los vasos cut\u00e1neos, nos da como resultado la terapia racional de toda la enfermedad, es decir, la eliminaci\u00f3n de las alteraciones vasomotoras. Afirmar que la autointoxicaci\u00f3n generada en este proceso causa alteraciones f\u00edsicas a trav\u00e9s de los productos que el metabolismo elimina del organismo en suficiente cantidad, lleva a poner el \u00e9nfasis en la cura de sudor como tratamiento de estas alteraciones f\u00edsicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas dos indicaciones terap\u00e9uticas est\u00e1n avaladas por mis no obstante cortas experiencias, en cuyos detalles no voy a entrar por falta de tiempo. Les ruego su apoyo, distinguidos caballeros, en sucesivas investigaciones y experiencias relativas a estas cuestiones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dr. RICARDO DIAZ DELGADO<\/strong> (Madrid): Dos palabras me permito decir sobre una de las m\u00faltiples enfermedades producidas, seg\u00fan el Dr. Sanchez Herrero por la emoci\u00f3n. Me refiero a la verdadera par\u00e1lisis general progresiva, que siempre se ha juzgado como producida por la s\u00edfilis, seg\u00fan la mayor\u00eda de los observadores, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n por el alcohol y trist\u00edsimas causas, que determinan las lesiones caracter\u00edsticas de esta incurable enfermedad, pero nunca por causas exclusivamente ps\u00edquicas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dr. EMILIO LOZA<\/strong> (Madrid): Para juzgar del valor de las emociones y de la predisposici\u00f3n en la g\u00e9nesis de las perturbaciones mentales, hay que acudir a los principios fundamentales de toda etiolog\u00eda, establecidas de modo inconmovible por el gran Letamendi.<\/p>\n\n\n\n<p>En las enfermedades som\u00e1ticas y en circunstancias ordinarias, ni las causas mas genuinamente espec\u00edficas (bacterias pat\u00f3genas), producen alteraci\u00f3n morbosa como no hallen terreno apropiado (debilitaci\u00f3n de las defensas, predisposici\u00f3n). Solo en casos extraordinarios cuando obran en cantidad o con energ\u00eda considerable (envenenamientos, inyecciones masivas de l\u00edquidos infectos), es cuando disminuye la importancia de la predisposici\u00f3n: mas \u00e9sta por s\u00ed sola jam\u00e1s producir\u00e1 enfermedad alguna. Lo mismo ocurre en las psicopat\u00edas, como enfermedades que son. Los agentes ps\u00edquicos, las causas emocionantes no producir\u00e1n perturbaci\u00f3n si no encuentran cierto grado de debilidad cerebral, de predisposici\u00f3n psicop\u00e1tica, en una palabra. Solo en casos an\u00e1logos a los dichos, la predisposici\u00f3n jugar\u00e1 papel insignificante, pero nunca la predisposici\u00f3n, ya hereditaria, ya adquirida, bastara para que estalle la locura, siempre sera indispensable el influjo externo. As\u00ed, pues, la emoci\u00f3n, que ya es fen\u00f3meno patol\u00f3gico, no sobrevendr\u00e1. si no hay emotividad y agente emotivo, y variar\u00e1 en su car\u00e1cter e intensidad al comp\u00e1s de las modificaciones que experimenten los dos factores que la engendran.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dr. MIGUEL BOMBARDA<\/strong> (Lisboa): No tiene porqu\u00e9 ponerse en duda la gran influencia del \u00e1nimo en el cuerpo, y la teor\u00eda de Lange y James aporta una magn\u00edfica interpretaci\u00f3n de ello, basada entre otras cosas en la acci\u00f3n de los nervios sobre el metabolismo de los elementos anat\u00f3micos. Pero para poder concluir a una influencia tan grande como en el caso de considerar que una par\u00e1lisis generalizada pueda tener su origen en las emociones, es necesaria una observaci\u00f3n muy acuciosa, hasta en los m\u00e1s m\u00ednimos detalles, para que tal conclusi\u00f3n se imponga. Un hecho de esta naturaleza nunca se ha presentado. La par\u00e1lisis generalizada -todo lo hace ver en este momento- no es otra cosa que la s\u00edfilis.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Drs. OTS Y ESQUERDO<\/strong> (Madrid): Manifiesta no estar de acuerdo con los dos extremos comprendidos en la ponencia del Dr. S\u00e1nchez Herrero. La cl\u00ednica psiqui\u00e1trica demuestra que la mayor\u00eda, por no decir la totalidad de las psicopat\u00edas, se desenvuelven sobre una organizaci\u00f3n cerebral inv\u00e1lida, factor etiol\u00f3gico preponderante y principal\u00edsimo, a la cual hay que culpar de hecho la mayor\u00eda de los afectos mentales. La emoci\u00f3n queda entonces convertida en una causa secundaria sin otra intervenci\u00f3n que la de evidenciar la oportunidad ps\u00edquica, innata o adquirida. Y por lo que a mi pr\u00e1ctica profesional afecta, puedo afirmar que una de las causas determinantes que menos intervienen en la producci\u00f3n de las psicopat\u00edas, es la emocional. En cuanto a la eficacia de la terap\u00e9utica ps\u00edquica, la considero por s\u00ed sola deficiente e insuficiente. Si por tal se entiende la medicaci\u00f3n moral, ya practicada por la escuela de Alejandr\u00eda con sus paseos por el Nilo y dem\u00e1s recreos, desde luego muestro mi adhesi\u00f3n a esta afirmaci\u00f3n, con tal que vaya unida a la medicaci\u00f3n farmacol\u00f3gica, higi\u00e9nica, hidroter\u00e1pica, pues no otra cosa se hace en la actualidad por todos los mentalistas; pero si sola es suficiente a la curaci\u00f3n de la mayor\u00eda de las frenopat\u00edas, no puedo por menos que disentir de este modo de pensar, en virtud de las ense\u00f1anzas que hasta el presente me ha proporcionado la medicina mental.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>CONTESTACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dr. SANCHEZ HERRERO<\/strong> (Madrid): Es para mi motivo de verdadera satisfacci\u00f3n el que las conclusiones esenciales de mi comunicaci\u00f3n coincidan con las opiniones de un congresista como el doctor <em><strong>Meige<\/strong><\/em> cuando afirma la importancia de la emoci\u00f3n en la etiolog\u00eda m\u00f3rbida y la necesidad de la terapia ps\u00edquica. El \u00fanico punto en el cual parecemos estar en desacuerdo es aquel relativo al mecanismo patogen\u00e9tico de la emoci\u00f3n. Yo sostengo que la autointoxicaci\u00f3n es la fuente de todo estado emocional pat\u00f3geno, mientras que mi ilustre contradictor piensa que la autointoxicaci\u00f3n no es indispensable en la constituci\u00f3n del estado patol\u00f3gico de origen emocional.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi opini\u00f3n, el desacuerdo reside en la manera de plantear este asunto. Para el doctor Meige no tiene sentido discutir aqu\u00ed sobre la prioridad del fen\u00f3meno ps\u00edquico respecto del fen\u00f3meno f\u00edsico en la emoci\u00f3n, ni sobre la hip\u00f3tesis inversa, por estar convencido de que los partidarios de las dos hip\u00f3tesis se basan en argumentos cuyos valores tienen el mismo peso. Su oposici\u00f3n a la doctrina afirmada en una de las comunicaciones proviene del hecho de considerar como leg\u00edtimas o, al menos, como excusables unas hip\u00f3tesis que yo tengo por absurdas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la emoci\u00f3n no existe ning\u00fan fen\u00f3meno ps\u00edquico, sino un \u00fanico fen\u00f3meno psico-f\u00edsico, o, para decirlo de mejor manera, un fen\u00f3meno org\u00e1nico que depende y proviene de la nutrici\u00f3n de la misma manera que los otros fen\u00f3menos org\u00e1nicos. La emoci\u00f3n es pat\u00f3gena o no lo es. Pero, en el primer caso, \u00e9sta no puede ser pat\u00f3gena mas que creando un modo de nutrici\u00f3n patol\u00f3gica basada en productos siempre t\u00f3xicos, \u00fanicos causantes de las lesiones iniciales y subsecuentes. Estimo que pensar de manera diferente equivaldr\u00eda a volver a los tiempos de las enfermedades sine materia y al inconcebible absurdo de las enfermedades sin lesiones; absurdo engendrado por una suerte de vanidad que no ha querido ver las lesiones que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 del alcance del microscopio y del reactivo cuyo poder amplificador y virtud reactiva cambian y progresan paralelamente a los avances psico-qu\u00edmicos. Es un terreno en el que resulta in\u00fatil discutir. Pero espero que mi eminente colega, despu\u00e9s de haber reflexionado a fondo, terminar\u00e1 estando de acuerdo conmigo en este hecho fundamental: que todo estado patol\u00f3gico es el producto de una excitaci\u00f3n anormal llamada com\u00fanmente irritaci\u00f3n, y que en toda irritaci\u00f3n debe existir un \u00f3rgano irritado y un agente irritante, el clavo metaf\u00f3rico de Hunter, que \u00e9ste reconoci\u00f3 en su momento como racionalmente necesario. Y este clavo, que no contiene veneno ex\u00f3geno, aun cuando contuviera debe ser considerado como portador de veneno end\u00f3geno. De tal manera que se puede sostener esta proposici\u00f3n absoluta, que expresa una verdad de igual naturaleza, a saber que toda enfermedad es en \u00faltima instancia una autointoxicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>Meige<\/em><\/strong> no quiere hablar de las neurosis ni de las psicosis, a prop\u00f3sito de las cuales, dice, se puede poner f\u00e1cilmente en duda la acci\u00f3n de una toxina; es un error, y si hubiera hablado de \u00e9llas me habr\u00eda brindado la ocasi\u00f3n de recordarle cu\u00e1les son los coeficientes urot\u00f3xicos y hemot\u00f3xicos de muchas neurosis y de otras numerosas psicopat\u00edas, lo que le habr\u00eda convencido de la naturaleza autot\u00f3xica de estas enfermedades. \u00bfSer\u00eda capaz de no atribuir una naturaleza de este orden a la epilepsia? No lo creo, es demasiado sabio para afirmar esto. Pasemos ahora a los ejemplos de la glucosuria y de la p\u00farpura hemorr\u00e1gica. Supongo que cuando <strong><em>Meige<\/em><\/strong> habla de la glucosuria, no es para atenerse al s\u00edntoma sino que se refiere a la verdadera diabetes sacarina. Sin embargo, lo que dir\u00e9 puede aplicarse tanto al s\u00edntoma como a la enfermedad misma. \u00ab Hoy en d\u00eda sabemos perfectamente que la glucosuria puede tener un origen puramente nervioso. Una causa ps\u00edquica puede bastar para provocarla. \u00bfEs imprescindible, para explicarla, hacer intervenir un veneno a nivel de los centros bulbarios? \u00bfAcaso estos centros no pueden ser estimulados en mayor medida ya por fen\u00f3menos de hiperactividad circulatoria, ya por un exceso de impulsos nerviosos, dado que, bajo la influencia de un golpe emocional se produce una insuficiencia de las intervenciones corticales encargadas de controlar el funcionamiento regular de los centros bulbarios y la correcta irrigaci\u00f3n de \u00e9stos?<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, cuando se provoca y determina la glucosuria a trav\u00e9s de una inyecci\u00f3n en la base del cuarto ventr\u00edculo, lo que debuta es la alteraci\u00f3n de la nutrici\u00f3n de este centro haciendo que se envenene con sus propias excreciones anormales; y este envenenamiento es el \u00fanico fundamento anat\u00f3mico de su anormal funcionamiento. Adem\u00e1s, el dinamismo anormal que se inicia en el bulbo alterar\u00e1 el dinamismo glicog\u00e9nico, es decir, la qu\u00edmica glicog\u00e9nica, a trav\u00e9s de uno, varios o todos los mecanismos posibles: por el veneno engendrado en el bulbo, por la acci\u00f3n nerviosa tr\u00f3fica anormal proveniente de la anormalidad nutritiva del bulbo, por la acci\u00f3n vaso-motora anormal de similar origen, por la generaci\u00f3n de otro veneno en los \u00f3rganos glicog\u00e9nicos cuya nutrici\u00f3n se ha visto alterada y que provoca una glucog\u00e9nesis excesiva de un glic\u00f3geno anormal, susceptible de transformarse en glucosa en mayor grado que el glic\u00f3geno normal, o bien suscitando la aparici\u00f3n de un veneno en los \u00f3rganos glicol\u00edticos que impide su funcionamiento y ocasiona la hiperglucemia.<\/p>\n\n\n\n<p>En segundo lugar, si las acciones de una hiperactividad circulatoria, de un exceso de impulsos nerviosos, de una falta de freno cortical, producidas por un golpe emocional o por otra causa, perturban las funciones del bulbo, ellas deben necesariamente hacerlo perturbando su nutrici\u00f3n. Y estando muy lejos de aceptar que la perturbaci\u00f3n de las funciones del bulbo sea la \u00fanica causa de la glucosuria, afirmamos que el mismo razonamiento puede aplicarse a todas estas causas de perturbaci\u00f3n. Mi ilustre contradictor podr\u00e1 decirme que, hasta hoy, no ha visto nunca el veneno glicog\u00e9nico, aunque est\u00e9 obligado de admitir la existencia de los venenos provenientes de las alteraciones nutritivas del bulbo, de los \u00f3rganos glicog\u00e9nicos y de los \u00f3rganos glicol\u00edticos. Pasemos ahora al veneno glicog\u00e9nico o m\u00e1s bien diabet\u00f3geno.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n traum\u00e1tica de la inyecci\u00f3n del cuarto ventr\u00edculo, la hiperactividad circulatoria del bulbo, el exceso de impulso nervioso sobre \u00e9ste, la falta de freno cortical ocasionada por la emoci\u00f3n, u otra causa, son acciones que pasan, se transforman, se desvanecen. Sin embargo la glucosuria, la diabetes, persiste. \u00bfPor qu\u00e9 persiste? \u00bfSe trata de un efecto sin causa? \u00bfInvocaremos, para explicar esta persistencia, la costumbre m\u00f3rbida? Me ocupar\u00e9 m\u00e1s adelante de esta expresi\u00f3n, que traduce correctamente un hecho pero que carece de un significado cient\u00edfico. La persistencia de la diabetes no puede explicarse m\u00e1s que por la generaci\u00f3n de un veneno diabet\u00f3geno reproductible, causa y efecto a la vez de la principal perturbaci\u00f3n nutritiva de este mal; y en esta generaci\u00f3n los elementos anat\u00f3micos juegan el papel de substancias fermentescibles o de microbios toxin\u00edferos. Todas las glucosurias experimentales, incluso aquella que es provocada por la inyecci\u00f3n del cuarto ventr\u00edculo, son glucosurias simples, no diab\u00e9ticas, es decir transitorias. No existe m\u00e1s que una que sea propiamente diab\u00e9tica, aquella que provoca la Floridzine. Ella perdura tanto como la acci\u00f3n de envenenamiento provocada por esta substancia y muestra una perfecta relaci\u00f3n con sus dosis. \u00bfNo demuestran estos hechos que la g\u00e9nesis y la persistencia de la glucosuria son siempre el resultado de una autointoxicaci\u00f3n?<\/p>\n\n\n\n<p>Mi ilustre contradictor cree que para dar cuenta de la p\u00farpura hemorr\u00e1gica basta con admitir una excitaci\u00f3n anormal de los centros vaso-motores, que producen el espasmo de sus vasos sangu\u00edneos seguido de una par\u00e1lisis que permite el paso de la sangre hacia ciertas zonas cut\u00e1neas, sin que sea necesario invocar la presencia de un veneno activo en el bulbo o en las extremidades de los vasos sangu\u00edneos. Por mi parte, pretendo que toda excitaci\u00f3n anormal es una irritaci\u00f3n y que toda irritaci\u00f3n engendra un veneno org\u00e1nico y una funci\u00f3n patol\u00f3gica cuyo fundamento es la sustituci\u00f3n de una parte de la qu\u00edmica biol\u00f3gica normal por una parte de qu\u00edmica ordinaria de laboratorio. Y agrego que nada se rompe en el organismo, a\u00fan menos los vasos sangu\u00edneos, sin la acci\u00f3n de un traumatismo f\u00edsico o qu\u00edmico completamente ajeno al fisiologismo. Si los vasos se paralizan, se dilatan y por fin se rompen dejando pasar la sangre en la p\u00farpura hemorr\u00e1gica, es porque sus paredes se han envenenado.<\/p>\n\n\n\n<p>La emoci\u00f3n que ocasiona la p\u00farpura hemorr\u00e1gica, como toda emoci\u00f3n pat\u00f3gena, es un estado de nutrici\u00f3n perturbado y, de partida, autot\u00f3xico; la constituci\u00f3n del estado emocional pat\u00f3geno o la ausencia de tal estado dependen precisamente del hecho que el dinamismo de la emoci\u00f3n, como causa, puede o no perturbar la nutrici\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 son estas costumbres, nefastas o \u00fatiles, a las que por excelencia son aptos los centros nerviosos sin intoxicaci\u00f3n alguna? Creo que esta manera de abordar el problema, con todo el respeto que debo al Dr. Meige, es algo impropio de la medicina de nuestro tiempo. \u00bfNos conformar\u00edamos ahora con llamar costumbre \u00fatil al apetito, cuando tenemos necesidad de alimentos, al sue\u00f1o, cuando tenemos ganas de dormir, y costumbre nefasta o m\u00f3rbida a los ataques de histeria o a las erupciones herp\u00e9ticas que se repiten cada cierto tiempo sin ritmo ni medida? Pero si la ciencia es, como lo quer\u00edan los escol\u00e1sticos y como lo quieren aquellos que la cultivan ahora: coguito rerum per causas, tal conformidad dista mucho de ser cient\u00edfica. La investigaci\u00f3n puramente cient\u00edfica ha constatado que cuando el ataque de histeria o la erupci\u00f3n herp\u00e9tica disminuyen, el coeficiente urot\u00f3xico disminuye mientras que el coeficiente hemot\u00f3xico aumenta, y lo contrario ocurre cuando el ataque de histeria o la erupci\u00f3n herp\u00e9tica aumentan. Me parece que estas investigaciones valen algo mas que la contemplaci\u00f3n est\u00e9ril de los ataques y la denominaci\u00f3n de costumbre m\u00f3rbida que se les da como explicaci\u00f3n final.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, el distinguido neur\u00f3logo con quien discuto entona un himno a la terapia ps\u00edquica que yo aplaudo con entusiasmo. Pero veo all\u00ed una omisi\u00f3n grave que no puedo dejar pasar. No hay, en efecto, en este himno ni una sola estrofa ni incluso una sola palabra a prop\u00f3sito del hipnotismo como modificador psicol\u00f3gico directo y como preparador del terreno en el que se debe sembrar la sugesti\u00f3n. Soy el primero en condenar los abusos e incluso el empleo por manos inexpertas, pero para mi es faltar de sentido pr\u00e1ctico y renunciar sin raz\u00f3n a un medio terap\u00e9utico poderoso, el hecho de excluirlo sistem\u00e1ticamente del tratamiento de muchas enfermedades donde ni la claridad, ni el sentido com\u00fan ni la energ\u00eda, no menos que la paciencia y el refinamiento exquisito, bastan para que tomen ra\u00edces las sugestiones educadoras, por retomar las palabras de mi ilustre contradictor.<\/p>\n\n\n\n<p>Al distinguido Sr. <strong><em>Seeligmuller<\/em><\/strong>, que nos ha hecho el honor de hablar en espa\u00f1ol, estimando a la indiferencia religiosa de nuestro siglo, como causa principal del incremento de las enfermedades ps\u00edquicas, refiri\u00e9ndose seguramente a las psicosis de origen emocional, y que encuentra en la religi\u00f3n protestante una fortaleza inexpugnable contra las emociones pat\u00f3genas, solo debo decirle que la historia de la Medicina y mi propia observaci\u00f3n no me han convencido del poder profil\u00e1ctico de ninguna religi\u00f3n por si sola. Buena es sin duda, la conformidad cristiana en los azares de la vida; pero desgraciadamente las acompa\u00f1an, de un lado el demonio de la carne, y de otro, el temor a las penas eternas, tantas veces emocionante de modo pat\u00f3geno. La historia me ha ensenado que los pueblos mas religiosos con tal que sean, como es frecuente los mas ignorantes, son los mas emotivos, y mi propia observaci\u00f3n me demuestra lo mismo en la sociedad espa\u00f1ola, donde las mujeres cuya instrucci\u00f3n se descuida y se sustituye con una religiosidad exagerada, son mucho mas emotivas que los hombres, y las regiones dominadas por el clero, pagan un tributo mucho m\u00e1s pesado a las enfermedades de origen emocional que las regiones, acaso menos religiosas; pero de seguro m\u00e1s instru\u00eddas. Sospecho que lo mismo suceder\u00e1 en Alemania.<\/p>\n\n\n\n<p>El incremento indudable de las psicopat\u00edas, reconoce otras causas que el descreimiento en las cosas de la otra vida predicadas por las religiones. Pueden concretarse en esta frase: el recrudecimiento de la lucha por la existencia y las mayores dificultades de esta lucha por la concurrencia y las mayores necesidades de una vida m\u00e1s perfecta y m\u00e1s prolongada que la de nuestros antepasados. La instrucci\u00f3n: he aqu\u00ed en mi opini\u00f3n el \u00fanico remedio profil\u00e1ctico de las emociones pat\u00f3genas.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy completamente de acuerdo con el Dr. <strong><em>Pregowski <\/em><\/strong>sobre la importancia etiol\u00f3gica de las disminuciones de las secreciones cut\u00e1neas y de la respiraci\u00f3n por esta v\u00eda, y sobre la importancia terap\u00e9utica del reestablecimiento de estas funciones. Creo tambi\u00e9n en la posibilidad de una autointoxicaci\u00f3n por medio de este mecanismo, debida en su inicio a un espasmo de los vasos sangu\u00edneos cut\u00e1neos ocasionado por la emoci\u00f3n, cuya acci\u00f3n puede extenderse directamente a la nutrici\u00f3n y a las secreciones de la piel. Al sustituir la acci\u00f3n etiol\u00f3gica de la emoci\u00f3n por la acci\u00f3n anemiante y neurotr\u00f3fica directa del fr\u00edo h\u00famedo y prolongado, nos encontramos ante el mecanismo patogen\u00e9tico de las manifestaciones reumatismales entre las cuales hay que situar probablemente aquella llamada neurastenia peri\u00f3dica.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. <strong><em>Loza<\/em><\/strong> ha hecho una serie de afirmaciones graves que debo examinar con alg\u00fan detenimiento: Es la <em>primera<\/em> que para realizarse la acci\u00f3n del agente emocionante es indispensable la emotividad o sea la predisposici\u00f3n emotiva en el sujeto influido. Es la <em>segunda<\/em> que la predisposici\u00f3n por s\u00ed sola jam\u00e1s producir\u00e1 enfermedad alguna. Es la <em>tercera<\/em>, aunque \u00e9sta no est\u00e9 muy clara, que las emociones pat\u00f3genas solo ocasionan la locura y que la locura, previa la predisposici\u00f3n psicop\u00e1tica, es siempre de origen emocional. Y es la <em>cuarta y \u00faltima<\/em> que la emoci\u00f3n es siempre un fen\u00f3meno patol\u00f3gico.<\/p>\n\n\n\n<p>A la <em>primera<\/em> contesto que el maximum de inmunidad vital contra la acci\u00f3n de las causas morbosas corresponde a la salud perfecta; y como la salud perfecta, seg\u00fan el acuerdo de todos los bi\u00f3logos, es un ideal irrealizable, resulta que todos los seres humanos somos mas o menos emotivos, que todos tenemos mas o menos predisposici\u00f3n para recibir las acciones emocionantes. A la <em>segunda<\/em> he de oponerle la verdadera doctrina sostenida por su protector y maestro, el <strong>Dr. Letamendi<\/strong>. de grata memoria, al que parece no haber entendido bien. Este combati\u00f3 con \u00e9xito la idea de causas predisponentes y la sustituy\u00f3 con el hecho de enfermedades predisponentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el Dr. <strong><em>Loza <\/em><\/strong>acepta, como no puede por menos y como indica en su relato, el que la predisposici\u00f3n psicop\u00e1tica es una enfermedad ya constituida, puesto que la llama debilidad cerebral y las debilidades permanentes caen fuera del fisiologismo, tiene que convenir en lo err\u00f3neo de su afirmaci\u00f3n, rectific\u00e1ndola en el sentido de que basta el incremento de la enfermedad predisponente para transformarla en verdadera psicopat\u00eda, sin influencia exterior de ninguna clase agregada a las primitivas causas del mal predisponente. Con los progresos de la edad y la decadencia natural de las energ\u00edas vitales, basta y sobra para que tal transformaci\u00f3n se realice. Por lo dem\u00e1s sabe bien el Dr. <strong><em>Loza<\/em><\/strong>, de ello estoy seguro, que ni las emociones pat\u00f3genas ocasionan solamente las locuras, ni todas las locuras son de origen emocional, ni los estados emocionales son forzosamente pat\u00f3genos. Lo son cuando lo son; pero no lo son siempre y al contrario; hay por fortuna estados emocionales muy agradables, muy t\u00f3nicos y de tal energ\u00eda terap\u00e9utica, que para s\u00ed. la quisieran los mejores agentes farmacol\u00f3gicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora trataremos un asunto mucho m\u00e1s importante: la necesidad de determinar si la par\u00e1lisis general progresiva puede o no ser de origen emocional. Despu\u00e9s de haber admitido la etiolog\u00eda ps\u00edquica, el Dr.<strong><em> Bombarda <\/em><\/strong>nos ha dicho: \u201cPero para poder concluir a una influencia tan grande como en el caso de considerar que una par\u00e1lisis generalizada pueda tener su origen en las emociones, es necesaria una observaci\u00f3n muy acuciosa, hasta en los m\u00e1s m\u00ednimos detalles, para que tal conclusi\u00f3n se imponga. Un hecho de esta naturaleza nunca se ha presentado. La par\u00e1lisis generalizada -todo lo hace ver en este momento- no es otra cosa que la s\u00edfilis\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. <strong><em>Brissaud <\/em><\/strong>sostuvo esta \u00faltima conclusi\u00f3n a\u00fan con mayor fuerza, dado que no admite que una observaci\u00f3n ulterior pueda modificarla. Y el Dr. Diaz Delgado, que la apoy\u00f3 tambi\u00e9n con un \u201csi, pero\u201d deja aparecer sus dudas en cuanto a saber si esta misma par\u00e1lisis general no pudiera ser ocasionada por el alcoholismo y el artritismo, enfermedad esta \u00faltima que le ser\u00eda imposible definir. La naturaleza sifil\u00edtica de la par\u00e1lisis general no tiene m\u00e1s que dos fundamentos: la existencia frecuente, aunque no constante, de la s\u00edfilis en los antecedentes m\u00f3rbidos de las personas que la padecen, y el sofisma del <em>post hoc, ergo propter hoc<\/em>. Se podr\u00eda agregar un tercer argumento de rutina. Cuando un m\u00e9dico, que cuenta con una cierta notoriedad, escribe y publica alguna hip\u00f3tesis, aunque no est\u00e9 ni motivada ni apoyada en ning\u00fan hecho positivo, los esp\u00edritus cr\u00edticos perezosos, que son legi\u00f3n, la aceptan sin examen dej\u00e1ndola circular y perpetuarse en los libros y otros medios de divulgaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>He aqu\u00ed una observaci\u00f3n recientemente registrada en mi sanatorio que puede servir de modelo y de ejemplo entre las observaciones que han dado lugar a la doctrina exclusiva expuesta por los doctores Bombarda y Brissaud. Un ingeniero de minas contrajo la s\u00edfilis cuando era un estudiante de 18 a\u00f1os. Padeci\u00f3 de ella las molestias correspondientes a los periodos llamados chancroso y condilomatoso durante un tiempo que seg\u00fan \u00e9l mismo y su familia no dur\u00f3 m\u00e1s de dos a\u00f1os. Al cabo de este tiempo y habiendo sido su enfermedad m\u00e1s o menos bien curada, no se present\u00f3 ninguna perturbaci\u00f3n atribuible a la s\u00edfilis ni a otra enfermedad. Benefici\u00f3, en efecto, durante largo tiempo de una excelente salud. A sus 24 a\u00f1os se recibi\u00f3 de ingeniero y empez\u00f3 a ejercer su profesi\u00f3n en algunas minas de plomo, en la provincia de Almer\u00eda. A los 26 a\u00f1os se cas\u00f3 en esta ciudad y, uno o dos a\u00f1os despu\u00e9s, tuvo una hija que al igual que su esposa gozaba de buena salud. Continu\u00f3 su trabajo de ingeniero hasta los treinta y ocho a\u00f1os. En ese momento se presentaron los primeros s\u00edntomas de la par\u00e1lisis general, es decir veinte a\u00f1os despu\u00e9s de haber contra\u00eddo la s\u00edfilis y 18 despu\u00e9s de que todos sus s\u00edntomas hubieron desaparecido. Dos a\u00f1os mas tarde entr\u00f3 en mi sanatorio, donde muri\u00f3 hace poco tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfEra esta par\u00e1lisis general de tipo sifil\u00edtico? Los doctores <strong><em>Bombarda, Brissaud y D\u00edaz Delgado<\/em><\/strong>, lo afirmar\u00e1n sin dudar un instante. Yo lo niego en\u00e9rgicamente. Este desdichado ingeniero, algunos d\u00edas antes de percibir los primeros s\u00edntomas de su inexorable mal, padeci\u00f3 una emoci\u00f3n terror\u00edfica al verse sepultado en una galer\u00eda de una de las minas que estaban bajo su mando. Se le sac\u00f3 medio muerto de entre los escombros, aunque sin ninguna contusi\u00f3n; antes del accidente se encontraba con buena salud. Casado desde hacia doce a\u00f1os, no hab\u00eda transmitido la s\u00edfilis a su esposa, y su hija no presentaba ninguna manifestaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 s\u00edfilis era esta entonces?<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. <strong><em>Brissaud <\/em><\/strong>nos comunic\u00f3 un caso muy parecido de un m\u00e9dico de Par\u00eds a quien pudo diagnosticar que hab\u00eda padecido la s\u00edfilis mucho tiempo antes, tanto tiempo antes que el enfermo mismo lo negaba probablemente porque no lo recordaba. Creo que si el Dr. Brissaud hubiera buscado con perseverancia las causas emocionales en su enfermo, si las hubiera buscado hasta en la intimidad m\u00e1s rec\u00f3ndita de la vida privada, en la que se desarrollan frecuentemente los dramas m\u00e1s terribles (de los que no aparecen a la luz del d\u00eda m\u00e1s que los suicidios, la locura paral\u00edtica u otra), su convicci\u00f3n no estar\u00eda hoy tan profundamente arraigada.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, el Dr. <strong><em>Galiana<\/em><\/strong>, m\u00e9dico durante largos a\u00f1os en el sanatorio del <strong><em>Dr. Esquerdo<\/em><\/strong>, que ustedes habr\u00e1n podido admirar, ha declarado en su excelente comunicaci\u00f3n que no siempre ha encontrado la s\u00edfilis entre los antecedentes patol\u00f3gicos de los paral\u00edticos generales de dicho establecimiento. Nos ha incluso transmitido un caso bastante instructivo de adquisici\u00f3n de la s\u00edfilis por un sujeto que hab\u00eda ya padecido de megaloman\u00eda paral\u00edtica, con temblores y dificultades de lenguaje. \u00bfAcaso este enfermo padeci\u00f3 la s\u00edfilis dos veces? Ser\u00eda un caso pr\u00e1cticamente \u00fanico en la historia. De todas maneras, el Dr. Galiana, cl\u00ednico antes que nada, no es exclusivista y hace bien. Por mi parte, sin negarle toda intervenci\u00f3n etiol\u00f3gica a la s\u00edfilis en el inicio de la par\u00e1lisis general -intervenci\u00f3n que dista mucho de la acci\u00f3n patogen\u00e9tica exclusiva y directa, como lo explicar\u00e9 mas adelante-, estoy convencido de que las emociones en la dicha patogenia juegan un rol tanto o m\u00e1s importante que la s\u00edfilis. Ustedes ser\u00e1n sin duda ecu\u00e1nimes conmigo sabiendo que esta convicci\u00f3n m\u00eda naci\u00f3 y se fortaleci\u00f3 en la cl\u00ednica, de donde parten todas mis convicciones en medicina. Pero la relaci\u00f3n de los hechos, con el detalle minucioso que pide el Dr. <strong><em>Bombarda<\/em><\/strong>, no dar\u00eda m\u00e1s autoridad a mis afirmaciones que aquella -lo reconozco- que no pueden ostentar sino despu\u00e9s de haber sido confirmadas por otros observadores de manera pr\u00e1ctica.<\/p>\n\n\n\n<p>El objeto de mi comunicaci\u00f3n est\u00e1 logrado, en consecuencia, gracias a estas afirmaciones mismas. Esta comunicaci\u00f3n no ha sido presentada por mi como un cap\u00edtulo de dogma. Al hacerla no he tenido otra pretensi\u00f3n que la de llamar vuestra atenci\u00f3n sobre las cosas que menciona y someterla a vuestra confirmaci\u00f3n y a vuestra cr\u00edtica. Os ruego teng\u00e1is a bien perdonar algunas de mis preferencias en el asunto debatido. Expres\u00e1ndolas, estoy lejos de querer menospreciar vuestro conocimiento. <\/p>\n\n\n\n<p>Mi \u00fanica preocupaci\u00f3n es la de dar un fundamento racional a mis convicciones despu\u00e9s de haberlas basado en los hechos. Desde el punto de vista anat\u00f3mico, la par\u00e1lisis general es una irritaci\u00f3n difusa de la corteza cerebral que se extiende luego a todo el sistema nervioso pero que, seg\u00fan las mejores observaciones necr\u00f3pticas, comienza por la armadura cojuntiva, perivascular e insterticial de dicha corteza, incluyendo la piam\u00e1ter, cuyas adherencias a las circunvoluciones son constantes. Esta irritaci\u00f3n conjuntiva, proliferadora y adhesiva, primero escler\u00f3gena y luego atr\u00f3fica, se extiende m\u00e1s o menos r\u00e1pidamente a los elementos neur\u00f3glicos y nerviosos bajo formas atr\u00f3ficas, degenerativas e incluso ulcerosas. Y al considerar estas lesiones en su conjunto, de manera macrosc\u00f3pica y microsc\u00f3pica, \u00e9stas no presentan ninguna analog\u00eda con aquellas que son de naturaleza sifil\u00edtica, representadas principalmente en los periodos m\u00e1s avanzados de la enfermedad por el granuloma circunscrito, que pude tambi\u00e9n localizarse en el cerebro dando s\u00edntomas de un foco ajeno a la par\u00e1lisis general progresiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Tales diferencias anat\u00f3micas y otras, sobre todo evolutivas, agregadas a la no inoculaci\u00f3n de esta \u00faltima dolencia, inspiraron a Fournier la idea y el nombre de paras\u00edfilis, considerando la par\u00e1lisis general y ciertas medulopat\u00edas como sus expresiones m\u00e1s puras. Desde entonces la par\u00e1lisis general fue, ya no una afecci\u00f3n sifil\u00edtica, ya no la s\u00edfilis como lo afirma el Dr. Bombarda, sino una afecci\u00f3n parasifil\u00edtica, la paras\u00edfilis, especie m\u00f3rbida nueva cuyas relaciones con la s\u00edfilis son completamente ilusorias puesto que ella no es ni inoculable ni curable con el tratamiento antisifil\u00edtico. Desde el punto de vista etiol\u00f3gico, gracias a sus observaciones en Indo-China, <strong><em>Jeanselm <\/em><\/strong>demostr\u00f3 que si bien la s\u00edfilis es muy frecuente en los individuos de raza amarilla, habitantes de estas regiones, el tabes y la par\u00e1lisis general son all\u00ed desconocidas. <strong><em>Scherb<\/em><\/strong> observ\u00f3 en Argelia el mismo fen\u00f3meno en los \u00e1rabes, en circunstancias que la par\u00e1lisis general es frecuente en los jud\u00edos. <strong><em>Magnan y P. Garnier<\/em><\/strong> establecieron con toda certeza la influencia decisiva del alcoholismo en muchos de los casos de par\u00e1lisis general, completamente independientes de la s\u00edfilis. <strong><em>Otros autores<\/em><\/strong> han reconocido y demostrado la misma influencia en el saturnismo, la pelagra, la gota, la diabetes, el exceso de funci\u00f3n cerebral, las emociones (E. Dupr\u00e9), en las infecciones (P. Marie), en el reumatismo (Pierret), en el paludismo (Obersteiner). Y otros, en fin, en la herencia neurop\u00e1tica y t\u00f3xica (heredo-alcoholismo, Joffroy).<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan estos datos, estamos muy lejos de poder decir, como lo hacen los Dres. <strong><em>Bombarda y Brissaud<\/em><\/strong>, que la par\u00e1lisis general no sea otra cosa que la s\u00edfilis. Nos parece m\u00e1s pertinente decir, con Dupr\u00e9, que la par\u00e1lisis general es autom\u00e1ticamente un proceso difuso provocado por una contaminaci\u00f3n t\u00f3xica difusa del enc\u00e9falo, asimilable, como en el caso de ciertas hepatitis y nefritis t\u00f3xicas, a los procesos histopatol\u00f3gicos difusos que provocan en las v\u00edsceras las intoxicaciones sangu\u00edneas; y con <strong><em>S\u00e9rieux y Fernarier<\/em><\/strong>, que la par\u00e1lisis general es una afecci\u00f3n, no parasifil\u00edtica, ni incluso parainfecciosa, sino una afecci\u00f3n parat\u00f3xica.<\/p>\n\n\n\n<p>Y como part\u00ed de este hecho, que me parece demostrado, que toda emoci\u00f3n pat\u00f3gena es anat\u00f3micamente una autointoxicaci\u00f3n cerebral, mis eminentes contradictores pueden ver c\u00f3mo, adem\u00e1s de los argumentos que me proporciona mi pr\u00e1ctica y mis propias investigaciones cl\u00ednicas y de laboratorio, sostengo el origen emocional de la par\u00e1lisis general, sin negar las otras causas, con el apoyo de numerosos y muy respetables observadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Unas pocas palabras para concluir, al Dr. <strong><em>Ots y Esquerdo<\/em><\/strong>: La invalidez mental que se\u00f1ala como causa principal, sino \u00fanica, de las psicopat\u00edas, debe provenir de algo y este algo, causa primera de las psicosis, no ha tenido a bien indagarlo. De haberlo hecho, se hubiera encontrado con la emoci\u00f3n pat\u00f3gena muchas veces, como me he encontrado yo mismo y como se han encontrado otros muchos observadores cuyas pr\u00e1cticas valen, por lo menos, tanto como la del Dr. Ots y Esquerdo. Por lo dem\u00e1s, lamento que su psicoterapia siga siendo la de los alejandrinos, sin perjuicio de envidiarle su formulario farmacol\u00f3gico, hidroter\u00e1pico, etc., curativo de la mayor parte do las frenopat\u00edas. En bien de la humanidad asilada en los Manicomios y de los locos que andan sueltos debe publicarlo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>XIV CONGRESO INTERNACIONAL DE MEDICINA MADRID, ABRIL 1903 SECCI\u00d3N NEUROPAT\u00cdAS, ENFERMEDADES MENTALES Y ANTROPOLOG\u00cdA CRIMINAL COMIT\u00c9 ORGANIZADOR DE LA SECCI\u00d3N Presidente &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;Sr. Jos\u00e9 Mar\u00eda Esquerdo Zaragoza. Vicepresidentes &#8230;&#8230;&#8230;Sr.. Simarro y Lacabra, Rafael Salillas y Ponzano, Jaime Vera y L\u00f3pez. 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